No tengo ninguna duda de que en Panamá hay que cambiar por completo la dirigencia deportiva, si quieren que aparezcan más deportistas de primer nivel.
Tampoco tengo dudas de que el deporte se vive, porque si no fuese así, no estuvieran peleando por un puesto en diversas federaciones.
Si no se viviera del deporte o se ganara plata estando al frente de una federación, nadie se las peleara.
La pugna de la dirigencia nacional está llevando poco a poco al despeñadero al deporte nacional.
Pero la lucha es para que estos señores que no le hacen bien al deporte nacional suelten sus cargos.
La mayoría son alérgicos a contestar sus teléfonos celulares y ejemplo de esto el presidente del Comité Olímpico de Panamá, Miguel Sanchiz, quien tiene meses que no contesta el móvil, para dar la cara como el máximo dirigente del olimpismo en Panamá.
Luego de salir de presidencia, Sanchiz no ha dicho más nada y prácticamente se ha escondido.
A pesar de que en estos momentos Panamá está sumida en una incertidumbre, si es o no es sede de los Juegos Bolivarianos, este dirigente se ha enconchado y no ha dicho esta boca es mía.
¿Cuál es el miedo de estos dirigentes de dar su opinión en temas escabrosos del deporte? ¿Piensan que nosotros, los periodistas, solo buscamos el morbo?
Pero de algo estoy convencido, dirigentes como este atrasan el deporte nacional, mejor es que no estén.