La selección panameña de fútbol Sub-23 perdió una linda oportunidad de meterse en combate. Era la puerta abierta a la siguiente ronda, pero ahora, todo complicado, el panorama se pinta como papel carbón.
Y duele, porque lo que esperaba la afición era más. Hay dolor y resentimiento entre los que apostaron fuertemente al equipo.
La puerta no está cerrada, primero, por delante está Estados Unidos, obligado ahora más que nunca a sacar los tres puntos tras el empate ante Cuba.
Y es que la posible sanción al equipo cubano, por la deserción de cinco jugadores, está latente en el ambiente, por lo menos al cierre de esta nota, puede complicar todo el panorama del grupo A.
Independientemente, Honduras llega con tres puntos ante una mermada Cuba, ellos puede sumar seis unidades. Esto pondría una presión total en el elenco panameño.
Panamá tiene que desarrollar sus virtudes. Será un cotejo en el cual el milagro es la victoria, no porque seamos menos, sino porque somos reales, Estados Unidos es un coloso del área y le urge el triunfo, entonces es cuando tenemos que buscar la gloria, morir con las botas puestas.
Se sabía que sería difícil. Hoy puede ser la resurrección del equipo o el sepelio de una era Sub-23.
¿Termino duro? No creo, aquí se maneja la pasión del fanático y nadie quiere perder. Hoy tenemos que buscar ese milagrito.