Está comprobado que en la vida solo el que lucha arduamente puede alcanzar el éxito. Un sacrificio que conlleva siempre muchas gotas de sudor y sangre.
Hoy, esa vida de coraje y determinación por alcanzar el éxito es compartida por Floyd Mayweather y Víctor Ortiz, dos titanes del boxeo que el sábado paralizarán al mundo y en especial a Panamá, cuando se midan en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada, donde estará en juego el título wélter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Aunque muchos no lo sepan, la vida de niño de Mayweather no fue nada fácil. Y es que este gladiador, que hoy es uno de los 10 deportistas más ricos del mundo, tuvo que sobrevivir a una crianza áspera en Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos.
El que hoy quiere que lo llamen con el apodo de “Money” (“Dinero”) aún mantiene fresca en su memoria la vez que a su padre le pegaron un tiro ante sus propios ojos. O cuando su progenitor fue enviado a prisión con un cargo de drogas. En ese momento solo tenía 16 años. Desde entonces, mucha agua ha pasado por debajo del puente. Floyd, en cada combate, tiende a agrandar su leyenda. Y se ha autoproclamado el mejor boxeador de la historia.

Y cómo olvidar a su madre, en el abismo de la drogadicción, y aquellos años en que dormía entre siete niños en un solo dormitorio en una casa alquilada, en la que tomaba baños de agua fría, calentada solamente por el agua hirviendo de la estufa.
Sueños y gloria.
Por su parte Ortiz, quien hoy es el actual campeón wélter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), sufrió muchísimo cuando su madre lo abandonó a él y a su hermano, siendo apenas unos niños.
Su padre también hizo lo mismo cuando cumplió los 12 años de edad. Fue entonces cuando Ortiz inició el camino contra la adversidad.
De padres mexicanos, Ortiz vivía en el área de Garden City, una comunidad rural del estado de Kansas, en Estados Unidos. Allí trabajó el cultivo, pero también descubrió el boxeo y pronto encontró el ensogado como una salvación para sus privaciones y un camino hacia el éxito.
Un deporte que fue lo único bueno que le dejó su padre, como aclaró el propio Ortiz a 10 Deportivo.
Más adelante, no pudo pasar por alto recordar cuando ingresó al sistema de adopción, siendo criado por una pareja estadounidense.
Luego, su hermana, Carmen, se haría cargo de él cuando esta cumplió los 18 años de edad.
Mañana, estas historias, con todos los ingredientes para llevarlas a la pantalla chica, chocarán en el MGM Grand de Las Vegas.
Declaraciones.
No hay duda de que el invicto peleador norteamericano (41-0-0-25 nocauts) tiene los ánimos por las nubes, porque la sequía de 16 meses de no ver acción llegará a su fin el sábado por la noche.
“Estoy muy emocionado de regresar al ‘ring’ y de combatir en el fin de semana de la Independencia de México”, expresó Mayweather Jr. “Amo a todos mis aficionados y sé que tengo un montón de mexicanos aplaudiendo también por mí”.
Pero si Mayweather Jr. tiene una inspiración especial, no hay duda de que la de Ortiz es mucho más poderosa.
“Siempre dije que iba a ser el primer boxeador en derrotar a Floyd Mayweather Jr. y ahora que tengo mi oportunidad no la voy a desaprovechar”, comentó Ortiz, quien ostenta un récord de 29-2-2-22 nocauts.
Al instante, el norteamericano con ascendencia mexicana agregó: “derrotar a Mayweather en una semana en la que se celebra la Independencia de México es una bendición increíble para mí”.
Pesaje oficial.
Mañana, desde las 3:00 p.m. de Las Vegas (5:00 p.m. hora de Panamá), se realizará la ceremonia del pesaje oficial en el MGM Grand Arena, sede de la primera defensa de Ortiz de su cetro de las 147 libras del CMB.
Mayweather y Ortiz han prometido acabar la contienda antes del límite. “Tú no estás a mi altura”, le espetó Floyd a “Vicious”. Ya veremos si es cierto.