La rivalidad más intensa en las grandes ligas se traslada a la final por el banderín de la Liga Americana, a partir de hoy miércoles, con Boston visitando a los Yanquis, el equipo al cual los Medias Rojas han aludido como el “Imperio del Mal"".
Archirrivales de siempre, los partidos entre Yanquis y Medias Rojas suelen ser clásicos del béisbol en los que nadie se da tregua y todo puede pasar.
La historia es pletórica en anécdotas y nombres que van desde los legendarios Babe Ruth y Ted Williams hasta el jonrón improbable del torpedero Bucky Dent que hace un cuarto de siglo dejó a Boston fuera de una postemporada.
“Es algo tremendo para el béisbol"", comentó el zurdo de los Yanquis, David Wells. Boston y Nueva York siempre lo dan todo y el ambiente en las tribunas siempre es de electricidad. “Lo bueno también es que ya no tendremos que tomar un avión y volar cinco horas a Oakland”.
“Estoy feliz de volver a casa”, declaró el guardabosque de los Medias Rojas Manny Ramírez, quien estudió secundaria en una escuela próxima al Yankee Stadium. “Va a ser una serie muy emocionante”.
Los Yanquis han llevado las de ganar casi siempre a costa de unos Medias Rojas que desde 1918 no han podido conquistar la Serie Mundial.
Este año el pulso entre ambas franquicias estuvo al rojo vivo sin que se hubiese hecho siquiera un lanzamiento. Cuando Boston quiso contratar al desertor cubano José Ariel Contreras, los Yanquis se interpusieron a última hora ofreciendo 32 millones de dólares, cinco más de lo que pusieron los Medias Rojas sobre la mesa, para fichar al pitcher.
Ello fue lo que propició que Larry Lucchino, un ejecutivo de los Medias Rojas, emplease la frase del “Imperio del Mal"" para referirse a los tentáculos de los Yanquis, que nunca vacilan en cifras para hacerse con un jugador que les apetece.
Los Yanquis ganaron este año su sexto título consecutivo en la división Este, sacándole seis juegos de diferencia a Boston. Sin falta en cada una de esas temporadas, Boston se ha tenido que conformar con ser el segundo.
El duelo de lanzadores hoy miércoles en el Yankee Stadium luce medio dispar. Nueva York tendrá a disposición a Mike Mussina (17-8, 4.09 de efectividad) frente al nudillero Tim Wakefield (11-7, 4.09).
Mussina, todavía ansioso de conseguir su primer anillo de campeón de la Serie Mundial, estuvo a un mero strike de lanzar un juego perfecto en Boston en el 2001 y de por vida compila foja de 16-11 contra los Medias Rojas.
Con Bernie Williams, Roger Clemens, Derek Jeter y demás compañía, los Yanquis se perfilan como favoritos, pero los Medias Rojas tienen una verdadera maquinaria de batear.
Las estadísticas no mienten en ese sentido: los lanzadores yanquis registraron efectividad de 5.48 contra Boston esta temporada, contrastando con el 4.02 ante el resto.
Si bien fueron anulados en la serie de primera ronda sobre los Atléticos de Oakland, bateadores de largo metraje como el dominicano Ramírez, constituyen un peligro latente en todo momento.
Fue precisamente un jonrón de Ramírez el que marcó la diferencia a favor de Boston en el partido decisivo de la serie ante Oakland.
Y con el brazo de otro dominicano, Pedro Martínez, Boston tiene argumentos sólidos para darle pelea a los Yanquis.
Pero el talón de Aquiles del equipo es su bullpen que no ofrece muchas garantías, al extremo que el abridor Derek Lowe tuvo que sacar los últimos outs frente a los Atléticos.
Nueva York también tiene sus falencias en ese aspecto. El panameño Mariano Rivera (40 rescates) ya no es el cerrador intratable de antes, particularmente si se le pide lanzar antes del noveno.
La rotación infunde respeto, pero varios de sus integrantes tienen muchos años encima, como Clemens (41) y Wells (40).
Con una nómina de 180 millones de dólares y su propietario George Steinbrenner reclamando siempre lo mejor, el principal enemigo de los Yanquis es la presión de ganarlo todo en octubre.
El mánager Joe Torre, blanco de varias críticas de Steinbrenner y allegados de éste, es un estratega que no vacila a la hora de modificar alineaciones.
“No considero que seamos imbatibles”, dijo el cerrador panameño Mariano Rivera. Pero nos sentimos bien"".
Luego de eliminar a los Mellizos de Minnesota en cuatro duelos de la serie divisional, todo parece sonreírle a los Yanquis, que llegan a una Serie de Campeonato por quinta vez en seis años.
Con suficiente descanso, Rivera luce de nuevo invulnerable. Retiró a los 12 carabineros de los Mellizos que enfrentó, en un par de salvamentos de dos innings.
Derek Jeter está en camino de otra postemporada brillante. Bateó para .429 en la serie divisional, con un jonrón y cuatro pasaportes.
El puertorriqueño Bernie Williams tuvo un promedio de .400 al bate, con dos dobletes y tres carreras impulsadas. Por su parte, el dominicano Alfonso Soriano, primero en el orden, bateó para .368 con cuatro carreras producidas, la mayor cantidad en el equipo.
Incluso Nick Johnson salió el domingo de un bache, en el que se fue de 26-0, con un doblete crucial que remolcó dos anotaciones, para sentenciar el triunfo contra los Mellizos.
Los Medias Rojas consiguieron por primera vez desde 1999 volver de nuevo a estar en la lucha por el banderín de la Liga Americana y lo consiguieron gracias al bateo oportuno del dominicano Manny Ramírez y a los lanzamientos de su compatriota Pedro Martínez.
Si en el cuarto partido su compatriota, el bateador designado David Ortiz fue el héroe con doblete productor de la carrera del empate y del triunfo, las acciones de Ramírez y Martínez fueron decisivas para que los Medias Rojas ganasen por 5-4 a los Atléticos de Oakland en el quinto y decisivo partido de la serie que disputaron al mejor de cinco.
Ortiz había salvado a los Medias Rojas de quedar eliminados cuando estuvieron a tan sólo cuatro "outs", mientras que Ramírez y Martínez aseguraron la victoria.
Dos viejos rivales
Los Medias Rojas consiguieron por primera vez desde 1999 volver de nuevo a estar en la lucha por el banderín de la Liga Americana.