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Dos voces, mil caminos

Los autores proponen lo siguiente: uno de ellos propone un cuento y el otro se inspira en él para el siguiente. El resultado son parejas de cuentos que abarcan todo el espectro de las relaciones humanas.


Pedro Crenes Castro (Especial) / PANAMA AMERICA

Así es la literatura, la buena literatura. Cortázar, en este año de sus cien años, nos heredó, entre tantas cosas, el juego literario. Jugar, y en pareja, es lo que hacen con evidente solvencia literaria los escritores Carolina Fonseca y Dimitrios Gianareas en este juego a cuatro manos que es su libro “Dos voces 30 cuentos” (Foro/taller Sagitario Ediciones, 2013) en los que plantean al lector escuchar un cuento que genera, influye, empuja o complementa al siguiente.

Para ello, los autores nos proponen lo siguiente: uno de ellos propone un cuento y el otro se inspira en él para el siguiente. El resultado son parejas de cuentos que abarcan todo el espectro de las relaciones humanas: los hay bien acoplados, los hay distantes, los tienen cercanos pero sin roce y hasta alguno totalmente opuesto al otro pero todos se mantienen dentro de la pareja, lo que no deja de ser una metáfora de la heterogeneidad del modo en que nos relacionamos unos con otros.

Lo atractivo del libro no es solo la propuesta lúdica, lo que lo hace grande es la resolución técnica de los autores. La precisión de las atmósferas, el fraseo directo, la construcción sólida de personajes dan al lector la posibilidad de abandonarse, en manos de uno o de la otra, para ser llevado por distintos mundos, por texturas narrativas bien trenzadas. Narraciones con un muy alto nivel de auto exigencia y oficio.

Como ocurre siempre, los espacios para reseñar una obra son limitados, pero no me resisto a dejar pasar la ocasión para hablar de mis dos parejas favoritas en este libro.

La primera, es la que forman los cuentos “Punto ciego” y “Entonces era esto”. Dimitrios Gianareas propone una historia de matones, de lealtad mafiosa. Un sicario le relata a su víctima los por los cuales va a hacerlo. No podemos adelantar detalles, no vamos a romper la magia. Una resolución excelente, el asesino muestra su firma, rezar un padrenuestro a su futura víctima. Carolina Fonseca, gira la tuerca y los vincula y en su cuento es asesino es un mandadero de otro, ¿de quién? El final del cuento, el click, el disparo y el lector cae… en la cuenta y aplaude, se inquieta, reflexiona.

La pareja formada por ella y yo me fascinó. Aquí, es Carolina Fonseca la que mueve ficha primero. En “Ella y yo”. Una mujer de 99 años es observada. Hace un crucigrama. El cuento, muy poético, recorre el sentido de la vida y el paso del tiempo. Seduce, la enumeración de los momentos, como es seducido el narrador por la observación de esta mujer. El final, para los lectores. Y Dimitrios Gianareas, trasforma esa atmósfera etérea en un Hogar de ancianos en al que una mujer, “La señora Elizabeth” (así se llama el cuento), ingresa. Es una lectora empedernida que lleva sus libros con ella y que en ese nuevo “hogar” no tiene sitio para ellos. Un joven que trabaja allí traba amistad con ella. La historia entonces se desliza por un sendero delicado del cual no haremos muchas anotaciones para no revelar el secreto. Una vez más aquí, la creación de una historia y la creación de la otra a partir de la primera revelan las maneras tan particulares de ver el mundo de estos escritores y el juego se activa y la buena literatura gana.

Las quince parejas de este libro de cuentos, no se llamen a equívoco, podrían perfectamente vivir el uno sin el otro. La solvencia de cada historia garantiza la vida de cada una de ellas más allá de este juego.

Como en todo libro de cuentos, los hay buenos y los hay muy buenos. Pero la literatura tiene la virtud de concederle ese juicio a cada lector. Cuando la literatura deleita, uno se reconcilia con la realidad. Que más les puedo decir, la cosa se ve mejor después de leer este excelente libro y caminar los mil caminos que sus autores me han puesto por delante.


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918829
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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