De nuevo, el Chelsea amargó una noche de Champions al Valencia en Mestalla y repitió el mismo marcador que hace seis meses, un 1-2 en el que el protagonismo fue para Didier Drogba (un gol y una asistencia), que con su calidad se bastó para dar el triunfo a su equipo.
Desde los primeros compases del encuentro, se pudo apreciar que el Valencia aceptaba el reto del Chelsea de disputar un partido eminentemente físico, aunque frente al musculoso trivote formado por Makelele, Mikel y Essien exponía una presión colectiva con las líneas muy juntas.
Antes de que se cumpliera el primer minuto, los de Quique avisaron al Chelsea con una gran jugada de Joaquín, que Silva no acertó a marcar.
En plena batalla en la medular, un error en cadena de la defensa inglesa fue aprovechada por Villa para batir con solvencia a Cech y poner al Valencia por delante en el marcador cuando apenas se habían disputado ocho minutos de juego.
Ambos equipos se empleaban con mucha intensidad y el balón apenas llegaba con claridad a las áreas.