El ministro del Interior, José Miguel Insulza, dijo ayer que no cree que el general Augusto Pinochet sea detenido algún día a causa de su eventual enjuiciamiento por el secuestro de opositores.
"Siempre he dicho que no creo que el señor Pinochet vaya a ir a la cárcel ni vaya a ser condenado en lo que le queda de su vida. Estos juicios son largos", declaró.
En una reunión con periodistas de la prensa extranjera, Insulza dijo ayer que "Pinochet no volverá a tener el papel destacado que mantuvo en el pasado, pese a su anunciado protagonismo para defenderse de los cargos que le imputan sus adversarios".
"No creo que Pinochet esté en condiciones de ser un protagonista hoy día", agregó.
Dijo que "este país goza de una tranquilidad extraordinaria" pese al malestar que causó entre la oposición derechista y las cúpulas militares el dictamen de la Corte Suprema que el martes despojó a Pinochet de su inmunidad de senador vitalicio y que despejó el camino para su juzgamiento.
El jefe del gabinete destacó que "nadie, absolutamente nadie ha apuntado a no acatar e fallo...yo creo que el fallo va a ser acatado".
Pinochet debe obedecer las instrucciones del juez que investiga la acusación de secuestro en su contra, aunque su familia advirtió que no se hará los exámenes siquiátricos establecidos por la ley para los inculpados mayores de 70 años y que los exime de juicio si están dementes.
"Yo estoy muy convencido de que él realmente está enfermo", dijo Insulza.
Recordó que en Chile no existe ninguna autoridad administrativa que pueda detener un juicio contra Pinochet. "El único que puede hacerlo es el juez Juan Guzmán", que investiga 158 querellas criminales en su contra.
Opinó que si Pinochet es enjuiciado por abusos de su régimen, el proceso será muy largo".
Los asesores y cercanos al general, de 84 años, anunciaron que Pinochet retornará a la vida pública para defenderse, lo que implicará apariciones públicas y una carta política a los chilenos explicando su posición política.
"Soy inocente y lucharé por demostrarlo. Lo haré como le corresponde a un soldado. Es la última obligación que asumo ante mi conciencia y mi familia", dijo Pinochet, según declararon varios legisladores de oposición derechista que fueron a visitarlo el miércoles a su domicilio.
"No le pido a nadie que me acompañe en esto, el que quiera que lo haga, y el que no, (seguiremos) tan amigos como antes, pero voy a demostrar mi inocencia", afirmó el desaforado senador, según sus visitantes en declaraciones a la prensa.