Hace par de años cuando Roberto Durán peleaba, paralizaba el país. No había carros en las calles y se podía escuchar el zumbido del viento. Todos estaban viendo pelear al "Cholo".
Sin embargo, el pasado viernes en su homenaje de despedida, todo fue diferente. Aquel público, empresa privada y gobierno que estuvo muy pendiente de sus triunfos, le dieron la espalda, en quizás uno de los momentos más importantes de su carrera.
La pobre asistencia fue tal vez el reflejo de una mala organización de un evento, que debió ser orgullo nacional por tratarse de rendirle tributo al mejor atleta que ha dado este país.
Pero aún así, Durán se mostró muy agradecido con los presentes y no tuvo palabra de rencor con nadie. Quizás lo haga mañana o pasado cuando esté cuadrando los números para pagar.
Durán reconoció que hubo errores en la organización del homenaje. Pero no se desanimó y buscó mostrarse alegre, bromeando con los asistentes.
Esta vez no hubo transmisiones en directo, las calles reflejaban un flujo normal de autos y el público en general estaba al pendiente de otras cosas, no de aquel hombre que llenaba bares y ponía en vilo a la familia panameña, viendo sus peleas.
Quizás porque reinaba mucha incertidumbre por la suspensión del evento y la no asistencia de grandes luminarias del boxeo, anunciadas de antemano, que al final contribuyeron al fracaso del evento.
Durán dijo que Sugar Ray Leonard no pudo venir por compromisos de trabajo y que al argentino Diego Maradona, quien está en Cuba, no lo pudo localizar. No habló de Mike Tyson, ni de Bernard Hopkins.
El hombre que ganó cuatro títulos mundiales de boxeo para Panamá, uno Internacional y que en el extranjero es tan famoso como el "Canal", esta vez no hizo parpadear a nadie. Inclusive pidió a gritos ser recibido por la Presidenta de la República, para hablarle sobre su homenaje, pero nunca recibió respuesta.
Aquel "Mano de piedra" de gran carisma a nivel mundial no tuvo su acostumbrado poder de convocatoria y posiblemente sus promotores del evento le apostaban a este punto, para llenar el gimnasio Roberto Durán con luminarias del boxeo, aficionados y patrocinadores, que le garantizarían un futuro decoroso inmediato.
El cierre de Roberto Durán quedó tan entredicho, que ya hay otras personas iniciando un movimiento para hacerle un "verdadero homenaje de despedida" .
Cualquier país en el mundo estaría orgulloso de que en su tierra naciera un Roberto Durán. Panamá tuvo esa dicha, por eso hay que hacerlo sentir como el primer ciudadano de este país, aunque con su sencillez y orgullo piense que lo del viernes era lo más que podía recibir de este pueblo.