El alero Kevin Durant tuvo que esperar 10 años y tomar una decisión que le generó grandes enemistades para poder conseguir su primer título de campeón de la NBA, que logró la noche del lunes con los Warriors de Golden State, equipo al que definió como "modelo", que se mereció el triunfo.
"Es un grupo excepcional de jugadores, una gran comunidad, campo y aficionados", declaró Durant al concluir el partido en el que fue de nuevo el máximo encestador al conseguir 39 puntos, siete rebotes y cinco asistencias en el quinto partido de las finales que los Warriors ganaron por 129-120 a los Cavaliers de Cleveland. "Ahora es el momento de la merecida celebración".
Precisamente, la ciudad de Oakland se prepara para el desfile que los Warriors de Golden State protagonizarán mañana como nuevos campeones de la NBA.
Durant, quien jugó su primera temporada con los Warriors tras abandonar a los Thunder de Oklahoma City para convertirse en agente libre, volvió a ser el hombre decisivo en el ataque de los Warriors al anotar 14 de 20 tiros de campo, incluidos 5 de 8 triples, y estuvo perfecto 6-6 desde la línea de personal.
El título era lo que buscaba Durant con su salida de los Thunder y desde el principio supo que había llegado a la organización perfecta.
"Siempre supe que no me equivoqué con la decisión que tomé, pero sobre todo porque llegué a un ambiente único para jugar al baloncesto", reiteró Durant. "Ahora tengo doble motivo de satisfacción porque también pude contribuir a otro título de liga".