FIEL a las gestas heroicas, a los triunfos con el máximo de sufrimiento, Italia, la "azzurra", se plantó ayer en la final de Berlín con un triunfo épico en los últimos tres minutos de la prórroga por 0-2 ante la anfitriona Alemania.
El defensa Fabio Grosso y el centrocampista Alessandro Del Piero anotaron los goles que dejaron un país en lágrimas, que había vivido con una encomiable euforia y alegría el paso de su selección por el torneo que organizó por segunda vez en 32 años.
El "kaiser" Franz Beckenbauer comparte la tristeza de sus conciudadanos. Tenía una estrella que añadir a sus galones de campeón Mundial como jugador en 1974 y como seleccionador en 1990. Le faltaba el de campeón como presidente del Comité organizador del Mundial. No pudo ser.
Llegó Italia, la Italia de siempre, la Italia sufridora, la que nunca se rinde, la que saca fuerzas del desfallecimiento, la que levanta aduanas infranqueables, la que sabe defender y contraatacar mejor que nadie, y se compró el billete para Berlín.
"Wir Fahren nach Berlín" ("Nos vamos a Berlín" en alemán), cantaban los hinchas teutones en el estadio de Dortmund, pero Fabio Cannavaro se puso el uniforme de aduanero del área italiana y por allí no pasaron ni Lucas Podolski ni Miroslav Klose, máximo anotador del torneo hasta ahora, con cinco goles, pese a que tenían los papeles en regla para marcar.
Esta Italia del impasible Marcello Lippi se convierte en finalista con todos los pronunciamientos: ha marcado 11 goles y encajado uno, anotado en propia meta y, naturalmente, por un defensa! (Cristian Zaccardo).
Ninguno de su anotadores ha repetido. En las filas azules, marcan los defensas cuando los delanteros, casi siempre peleando en solitario, no pueden.
Hoy abrió el camino a la final de Berlín el defensa Fabio Grosso, del Palermo, de 28 años de edad, con un precioso gol, un zurdazo de "rosca", que batió al buen portero alemán Lehmann.
Grosso está bendecido por la fortuna, ya que una incursión suya en el tiempo añadido del partido de octavos contra Australia terminó en un penalti que Francesco Totti convirtió, en el minuto 95!, para ganar el pasaje a cuartos, donde Ucrania no fue enemiga (3-0).
Italia es la única selección que si tiene que apostar a la prórroga, lo hace, y si tiene que aplazar el veredicto a los penaltis, también. Sería capaz de jugarse el partido en los vestuarios si estuviera previsto en los reglamentos FIFA.
No es un equipo que tenga prisa o que se desespere. Deja estas vulgares preocupaciones para los rivales.
Alemania supo ayer lo que es practicar el juego del "calcio" con los italianos. Al final, sólo te queda llorar.
Seguidoras del equipo alemán muestran su frustración al término del partido por la Copa Mundial de Fútbol entre Alemania e Italia jugado ayer.
El entrenador del equipo alemán Juergen Klinsmann (d) camina fuera del campo de juego mientras pasa junto al jugador Lukas Podolski a la izquierda.
Los jugadores italianos se felicitan entre sí, mientras que la frustración es notoria entre los representantes del elenco de Alemania.
Echaron al anfitrión
El equipo de Alemania no había perdido en sus 14 partidos anteriores en Dortmund.