Un creciente nerviosismo se apoderó de los ecuatorianos, en especial periodistas, políticos, industriales y comerciantes, temerosos de ser blanco de atentados con cartabombas tras la explosión de un videocasete y la intercepción de otros cuatro paquetes con explosivos.
El director nacional de la Policía Judicial (PJ), general Guillermo Salas, informó que de acuerdo con las investigaciones, once cartabombas habrían sido puestas en circulación por desconocidos desde el pasado 9 de febrero a través de empresas de transporte terrestre en la ciudad andina de Cuenca, 310 km al sur.
Sólo la primera de ellas estalló en las manos del periodista ecuatoriano Rafael Cuesta, director del noticiero del canal 10 de televisión, con sede en el puerto marítimo de Guayaquil, 275 km al suroeste, el 16 de febrero último.
Cuesta, ex diputado del Partido Social Cristiano (PSC, derecha, del ex presidente León Febres Cordero, 1984-88), sufrió el atentado cuando en su oficina abrió el sobre que contenía un videocasete con cápsulas explosivas.