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Educación: Peligra la formación de los niños

Nota del Editor: Han pasado unos 35 años desde que se graduó de Médico en España. Posteriormente se especializó en pediatría y luego en Psiquiatría, y Psiquiatría de niños y adolescentes. Fruto de su labor acaba de publicar un interesante libro sobre la educación, una especie de radiografía de nuestros procesos educativos y la manera con inciden en la formación de nuestros niños. Mi trabajo como psiquiatra de niños y jóvenes me ha llevado a conocer profundamente los problemas de la educación, tanto a nivel familiar como escolar y social, así como con todo lo que se refiere a la salud mental de los menores de edad, dijo esta semana a Rosalina Orocú Mojica, en la interesante entrevista que publicamos a continuación.


OM: ¿Qué lo motivó a escribir la obra? Ha escrito otras?
¿Sobre qué temas?
Dr. DC: El libro "Educación hoy: una visión crítica" es una reedición del que publiqué hace 20 años con título "Educación hoy: ¿formación o deformación?. El publicarlo nuevamente casi sin cambios obedece a que las condiciones que motivaron la primera edición no han cambiado mucho desde entonces. La tesis fundamental de ésta era que con la forma en que se estaba educando en las escuelas, en términos generales, se llegaba muchas veces más a una deformación de la persona en desarrollo que a una verdadera formación. El libro repasa lo que a mi juicio deben ser los verdaderos objetivos de la educación escolar que en cierta manera se han desvirtuado confundiendo los medios con los fines, es decir, se trata de enseñar muchos conocimientos, de manera poco dinámica y poco atractiva, y se sobrevalora la calificación olvidándose de que son metas más trascendentes las que se deben lograr a través del proceso de enseñanza y aprendizaje en las escuelas. Generalmente, no se enseña a pensar ni a tener pensamiento crítico, siendo el aprendizaje muy rígido, estático y carente de lo que se ha llamado "asimilación consciente de los conocimientos". A pesar de que hace más de cien años que se vienen proponiendo métodos pedagógicos más acordes con la psicología del niño, de tipo activo o contructivista, aún muchos centros escolares y muchos docentes siguen practicando una pedagogía anacrónica y centrada mas en la imposición y la "letra muerta". Se quiere preparar para la vida, sin embargo, esta "preparación" se da aislada entre las paredes del centro escolar sin que los alumnos puedan "vivir", descubrir y analizar el mundo que los rodea. Los programas educativos son como un "Lecho de Procusto" en el cual se trata de "estirar" al alumno para que encaje en ellos, o se le "encoge" si se sale de él. Es decir, los niños están en función de los programas y no éstos en función de los niños.
Por otra parte, muchas escuelas siguen siendo lugares donde se maltrata psicológicamente a los jóvenes de diversas maneras. El desarrollo emocional de los niños y su autoestima siguen siendo descuidados o afectados por las actitudes de docentes que no solamente traumatizan a sus educandos, sino que además dañan la relación empática en la que debe basarse toda pedagogía. Aún recibo muchísimas quejas de niños, adolescentes y padres de familia sobre maestros o profesores que insultan, denigran, marginan, humillan o hasta pegan. Sería injusto decir que todos los docentes caen en estas actitudes porque también hay muchos que saben ejercer su labor con verdadera vocación y saben que deben respetar profundamente al niño para poder exigir de él el mismo trato. No se niega que los jóvenes son muy propensos a las faltas de disciplina, pero por eso se están educando y quienes los tienen a su cargo, docentes y directores de escuela, no pueden pretender que se comporten como adultos maduros; es más, hay educadores que delante de sus alumnos no se comportan precisamente como personas maduras y controladas dando así un pésimo ejemplo. Por eso en el libro se habla del maestro problema, pero también de los problemas que los estudiantes y sus padres le pueden dar al maestro.
En otros capítulos del libro se tocan temas relacionados con las experiencias familiares que trastornan el buen desarrollo emocional de los menores y por lo tanto pueden tener consecuencias negativas en su desempeños escolar.
Se debe entender que esta visión crítica de la educación se dirige hacia aquellas instituciones escolares y a aquellos docentes que no se han adaptado a los nuevos métodos pedagógicos y practican todavía esos otros ya superados y que no pocas veces tienen resultados nefastos, o en el mejor de los casos, no logran obtener del estudiante todo lo que éste puede llegar a ser.
Otros libros que he escrito son "Temas de Psiquiatría y Psicología del Niño", "Psiquiatría Infantil y Juvenil con orientación para docentes" (este libro se presentó esta semana en la Facultad de Educación de la Universidad de Panamá y se hizo una donación de una cantidad de ejemplares para las escuelas piloto del Plan Nacional de Inclusión). Este año saldrán publicados "Texto Básico de Psiquiatría Pediátrica" y "Escalas Clínicas en Psiquiatría Juvenil".
ROM: ¿Por qué escuela y sociedad están divorciadas?
Dr. DC: Esta es una buena pregunta ya que plantea el aspecto básico de la problemática educativa. No existe una clara definición de cuál es el objetivo final de la formación escolar de hoy. La utilidad del proceso educativo parece estar en función de quienes la propongan. Así, para los que rigen sus vidas por el pragmatismo a ultranza, lo importante es formar personas que se adapten a las demandas del mercado mundial y de la tecnología; todos los conocimientos que no vayan en última instancia a promover esta clase de ciudadanos están de más, y por tanto, deben eliminarse para dar cabida a lo "práctico". Otros, sin abjurar de esta posición, añaden que la escuela debe formar líderes, concepto que puede tener varias acepciones, aunque probablemente se quiera decir con esto, individuos que puedan responder a la globalización del mercado de una manera integral y flexible, pero siempre dentro del marco del desarrollo económico; se trata de una mentalidad "desarrollista" según la cual lo que prima es la producción y la acumulación de bienes materiales.
No existe así una armonía entre lo que en realidad debe ser la formación escolar y el tipo de ciudadano que realmente necesita el mundo de hoy. Precisamente, en sociedades como las modernas en las que la convivencia diaria está plagada de violencia, de consumismo, de vulgaridad y otros vicios, la escuela, si quiere formar personas para el mundo de hoy, lo que debe perseguir es la integralidad para crear un mundo mejor, donde valores como la paz, la tolerancia entre naciones y razas, el apoyo mutuo, la superación de la pobreza y la ignorancia, y la espiritualidad sean los que imperen. Y esa integralidad significa la promoción de un estudiante que combine en armonía los conocimientos científico-técnicos, con las humanidades y una sólida formación ética; que tenga claridad en las prioridades y en su responsabilidad en la instauración de una sociedad mundial más civilizada y buena para todos.
Sin que se rechace la importancia de la formación tecnológica y la necesidad de que los centros escolares preparen mejor a los jóvenes para que pueda integrarse a las cambiantes condiciones laborales y económicas mundiales, estamos quienes propugnamos que el objetivo de la escuela debe trascender hacia la consecución de un ser que logre cada vez más el ideal de la humanidad, y para quien el desarrollo económico y el trabajo diario no sean más que los medios para alcanzar la virtud plena, el estado de bienestar más completo, de cuerpo y alma, que por supuesto no puede dar ese utilitarismo, no raras veces tosco y ramplón, que parece distinguir a las llamadas reformas educativas propuestas por algunos sectores de la sociedad. Desde este punto de vista sí creo que existe una especie de divorcio, o mejor, de desarmonía entre lo que muchos sectores de la sociedad esperan de la escuela y lo que esta debe ser.
ROM: ¿Cómo lograr ese intermedio entre la "letra con sangre entra" y la excesiva permisividad o libertinaje en el proceso de transferencia de conocimientos?
Dr. DC: La respuesta a esta pregunta es que no se debe confundir disciplina y respeto mutuo con eso de la "letra con sangre entra", que viene precisamente de épocas en las que al no responder bien un alumno su lección se le daba con una vara o látigo, lo que está reportado desde épocas muy antiguas como las de las antiguas civilizaciones mesopotámica y egipcia. La violencia no es el modo adecuado de educar bajo ninguna circunstancias, ni a los jóvenes ni a los adultos en una sociedad. Agredir a una persona en su integridad física con la excusa de "educarlo" o de que "aprenda " es un resabio de barbarie. Un niño puede no avanzar en su aprendizaje por diferentes razones de las cuales no es culpable: problemas de aprendizaje, bajo nivel intelectual, enfermedades físicas o mentales, deficiente enseñanza por parte del docente, mala alimentación, etc. , pero incluso en el caso de aquellos que no aprenden por falta de motivación, hay métodos más apropiados para ayudarlos.
Por otra parte, al decir que se debe rechazar eso de la "letra con sangre entra" no se está queriendo decir que se debe permitir el libertinaje y la indisciplina. El asunto no debe plantearse en esta forma tan simplista. Un extremo y otro son igual de malos para el proceso de enseñanza y aprendizaje. El buen docente tiene que aprender a conocer a sus alumnos, a saber tener autoridad delante de ellos sin caer en el autoritarismo, a desarrollar métodos para mejorar la disciplina que involucre a los propios alumnos, y sobre todo, debe existir en la escuela una red de apoyo al maestro para que pueda desempeñarse mejor en este sentido. Las escuelas donde hay aglomeración de estudiantes en las aulas y donde el docente no tiene apoyo ni incentivos para practicar una enseñanza más individualizada, o para dedicar una parte del tiempo a tocar con sus educandos el tema de la disciplina, son las que están más propensas a que se el tipo de relación maestro-alumno basada en el castigo y en el conflicto, lo que todo buen conocedor de la psicología sabe que no produce buenos frutos.
ROM: En su consultorio, ¿cuáles son los trastornos relacionados con hogar-escuela-niño que mayormente le ha tocado atender, y qué tienen en común?
Dr. DC: Una proporción importante de los problemas que tengo que atender en el consultorio, como todos los que nos dedicamos a la salud mental infantil y juvenil, son los relacionados con situaciones de escuela y del hogar. Podríamos decir que estos dos ámbitos de la vida de los niños son los que generan casi un noventa por ciento de las consultas. En relación a la escuela, vemos a menudo problemas como el niño con bajo rendimiento por trastornos del aprendizaje, retardo mental, trastornos de la atención con hiperactividad, falta de motivación; los problemas de conducta en la escuela como el comportamiento que llamo impertinente, las malas relaciones con compañeros, con los maestros, robar cosas a los demás niños o a los maestros, destruir materiales, fugarse de la escuela o ausentarse sin consentimiento de los padres, etc. ; los problemas emocionales como la fobia escolar, el mutismo selectivo (el niño que solamente habla en su casa o a sus amiguitos más íntimos pero que no lo hace con los maestros u otras personas), los estados de ansiedad, la depresión por motivos relacionados con la experiencia escolar, etc. Es muy frecuente recibir quejas del trato de parte de maestros a niños que van buscando ayuda a los consultorios y de padres que se quejan de los programas escolares o de la forma de calificar a sus hijos (a veces con razón y otras no); los problemas del aprendizaje o de la conducta de los niños con autismo, síndrome de Asperger o parálisis cerebrales, así como de las deficiencias en la atención que estos pacientes necesitan de parte del sistema educativo.
En relación al hogar: malas conductas como desobediencia, inquietud, hábitos deficientes, rechazo al estudio; conflictos entre jóvenes adolescentes y sus padres; conflictos entre padres que afectan a los hijos; consecuencias de las separaciones entre padres o violencia intrafamiliar; abuso físico o sexual; trastornos de la conducta alimentaria y del sueño.
ROM: Dónde se puede adquirir su libro y costo.
Dr. DC: El libro tiene un costo de B
10. 00 (diez) y se distribuyó a librerías como Exedra Books, Educa, Librería Cultural, Librería Universitaria, Didáctica, Librería Profesional y algunas sucursales de las Farmacias Arrocha (Cangrejo y Transísmica) y de Gran Morrison.


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192393
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América