Ella es sencilla y muy directa al hablar. Todos la recuerdan como una joven triunfadora que está llena de premios, trofeos, medallas, records, fama y fortuna.
El año pasado, al igual que cuando peleó Roberto Durán y lanzó Mariano Rivera, ella paralizó el país, al ganar la medalla de plata en la final de los 50 metros libres en los Juegos Panamericanos de Winnipeg.
No faltaron halagos, mensajes de felicitaciones, un gran recibimiento y funcionarios de Gobierno que le invitaron a su despacho, para figurar en una fotografía y prometerle ayuda, que hasta el momento no ha recibido.
Eileen Coparropa dio un ultimatum. Mañana (hoy) regreso a los entrenamientos en los Estados Unidos y si sólo mis padres (Pedro y Guadalupe) siguen ayudándome tengo dos opciones: regresar a casa para seguir mis estudios y entrenamientos, o esperar que una universidad estadounidense me pueda ayudar para lograr mi máximo objetivo, una medalla olímpica.
Esa medalla no será para Panamá, será para mis padres, dijo orgullosa la nadadora de 17 años, quien se sintió defraudada por las autoridades deportivas panameñas.
Su padre, Pedro, hace cuenta de lo que le cuesta tener a su hija en los Estados Unidos. Son 4 mil balboas cada tres meses. A esto súmale terapias, tratamientos, enfermedades y extras que nunca faltan. No quiere que se vea como si deseo que mantuvieran a mi hija.
Pedro confiesa que sus recursos no dan para tanto y lo que busca es que ayuden a una medallista panamericana y posiblemente olímpica. Ella mira con mucha envidia a nadadores de Venezuela y Ecuador, compañeros de entrenamientos, a quienes sus federaciones están corriendo con todos los gastos.
Ella es la segunda mejor nadadora en América en los 50 metros libres y no merece esa suerte.
Parece increíble, pero el único apoyo que tiene Eileen es el nuestro y el de Solidaridad Olímpica, que se le entrega cada tres meses.
Eileen ya es una adolescente que comprende sus limitaciones y sabe que los títulos deportivos dan prestigio, pero nada más. Cuando tu quieres comprarte algo para desarrollar tu deporte, eso no te sirve.
Fui al INDE para solicitar ayuda y me prometieron 2 mil balboas, eso no sirve para nada. El alcalde de Panamá, también prometió ayuda y no me la ha dado.
También le enviamos cartas a la Presidenta y al Ministerio de Educación, no han contestado.
Sólo han sido promesas y con eso yo no puedo pagar mis entrenamientos en Estados Unidos, destacó Coparropa, quien el pasado jueves en la noche recibió de parte del Comité Olímpico de Panamá, una medalla como la mejor atleta de 1999.
Eileen, va para los Estados Unidos. No nos rendiremos, pues está haciendo exámenes en varias universidades y en agosto es probable que le den una beca.
Esto da pena. Estamos esperanzados a que el vecino, en este caso los estadounidenses, ayuden a nuestra mejor atleta.
Todos queremos una medalla olímpica. El precio para que un colombiano la gane es de un millón de dólares.
El célebre Lloyd Labeach en los Juegos Olímpicos de 1948 celebrados en Londres fue nuestro único medallista olímpico.
Cuenta la historia que Labeach, de padres jamaicanos, cedió la presea dorada de los 100 metros planos al norteamericano Harrison Dillard (10.3) y la de plata al también estadounidense Norwood "Barney" Ewell (10.4), en los últimos tramos de la pista. Hizo 10.4
Eileen Coparropa asegura que nadar en Panamá no es ni remotamente comparado con lo que hace en Miami y al igual que Labeach , con este problema, podría estar cediendo la de oro, bronce y plata.