Con tanta tecnología a la mano se nos hace cada vez más fácil entrar en contacto con otras latitudes con iguales padecimientos que los nuestros aunque, en la mayoría de los casos, que más ingenio y determinación para tomar decisiones que produzcan cambios favorables.
La hípica no escapa a esa realidad y casi cotidianamente consumimos noticias y comentarios que se bambolean de un confin a otro del continente, dándonos lecciones sobre cómo hacer las cosas bien.
Pero aquí, nadie lee ni ve. Nadie recibe ni transmite. Estamos como aquel desempleado que no sale a la calle a buscar trabajo y gasta lo poco que tiene comprando lotería para ver si se gana El Gordito.
Ejemplos hay a dos manos. En Santa Anita, California, se hizo un estudio sobre los factores que inciden en el descenso de las apuestas y la asistencia del público a ver las carreras en vivo y, al final, se concluyó en que el exceso de carreras, los lotes de pocos caballos y las condiciones similares de algunas carreras eran la causales de las dificultades que enfrentaron recientemente.
Soluciones: castigos más severos para quienes retiren sus caballos del Programa Oficial sin causa justificada; obligar a los caballos que ocupan pesebreras a participar de las carreras o si se les desalojaba, etc, etc.
En Gulfstream, Miami, el secretario de carreras se percató de un muy leve declive en el promedio de ejemplares que compiten por carrera (de 9.4 a 9.2) y en seguida tomó cartas en el asunto.
Solución: presentar u organizar menos carreras el día que estadísticamente reflejaba un menor interés de los aficionados y en consecuencia en las apuestas. Ahora los miércoles se correrán 9 competencias en lugar de las diez habituales. Es decir calidad y no cantidad.
Pudiéramos citar otros ejemplos como en el hipódromo de Woodbine (Canadá) o Palermo (Argentina), en donde se han tomado medidas para impedir el desastre.
Aquí en Panamá, donde estamos perdiendo la voluntad hasta para organizar los carnavales, seguimos nadando contra la corriente. Más de 100 competencia a la semana, entre carreras en vivo y las de simulcasting, y el rendimiento de las apuestas cada vez es más bajo.
Estamos haciendo el doble del esfuerzo para obtener la mitad de las ganancias que se lograban en el pasado reciente.
Imitar no es malo cuando se sabe sacar provecho de los buenos ejemplos...!