Al menos 164 personas secuestradas han muerto en cautividad este año en Colombia, según un informe difundido ayer por el Ejército de este país, que señala un "alarmante aumento" de casos con relación a los registrados en 1999.
El último rehén que murió en poder de los captores fue uno de los más de sesenta secuestrados por el ELN el pasado 17 de septiembre en dos restaurantes campestres y una finca de los alrededores de la ciudad suroccidental de Cali, de los cuales entre 23 y 28 siguen privados de libertad.
El Alto Comisionado presidencial para la Paz, Camilo Gómez, confirmo el miércoles la muerte del secuestrado, cuyo nombre no se ha difundido, segundo de ellos que fallece enfermo en las montañas cercanas a Cali, después del médico Miguel Nassif, quien murió hace dos semanas herido y abandonado por los rebeldes.
De acuerdo con el informe militar, en casi diez meses de este año han muerto 164 secuestrados, dos de ellos extranjeros, cifra superior en un 65 por ciento a la de todo 1999.
Según estudios oficiales, los secuestradores obtienen entre 100 millones y 1,000 millones de pesos (entre 45,000 y 450,000 dólares) por cada secuestro y la guerrilla recauda más de 70 millones de dólares al año por concepto de pago de rescates.