Sólo le conocemos una excepción: los programas de la T.V, en los que entrevistan a personajes políticos de Panamá.
El abuelo ha sido un destacado periodista y comentarista, que inició su profesión en la época cuando “los canillitas” vendían periódicos, recorriendo a pie las calles de la ciudad; ahora, al ver en la pantalla los ágiles “encuentros” en los que asedian a preguntas a los participantes políticos, él siente que forma parte de la acción que contempla; y en ocasiones, interroga a los personajes que está mirando.
El caso que me mantiene actualmente en suspenso es que nuestro antecesor, está convencido de que lo que sucedió fue un hecho real, como él lo explica.
- Miren - nos dice - "Estaba observando a Martinelli en la televisión, cuando se suspendió, por unos instantes, el “bla-bla-bla”. Él aparecía solito en la pantalla y me miraba directamente a los ojos.
Entonces aproveché para decirle que quería cooperar y trabajar en una de las interesantes actividades que iba a emprender, cuando iniciara su gobierno; y él contestó diciendo: ¡Lo coloco! ¡Lo coloco! – Por eso ahora quiero verlo personalmente; para recordarle la promesa que hizo de colocarme".
Abrazándolo cariñosamente le dije: “Abuelo lo que Martinelli decía era ¡Loco¡ Loco! ¡Loco!, ¡Loco!”.
Pero el abuelo mantiene su versión, aduciendo conocer muy bien qué es el silabeo.
¡Me rindo! De ser posible, coordinaré una cita y lo acompañaré a ver al Señor Presidente.