«Muchas veces, me miro al espejo y pienso que lo que me está pasando no es verdad. No me lo puedo creer, nunca soñé con que las cosas salieran así de bien», cuenta Lionel, tan risueño como serio, cuando piensa en sus inicios: «Lloraba mucho porque no estaba el resto de mi familia, pero nunca delante de mi papá. Me escondía. Resultó complicado, yo era muy pequeño». Echaba de menos a toda su tropa y en especial a su abuela Celia, que fue la primera en llevarle a un partido de fútbol.
Siente Leo, y ya está. Todo está bien, hay buena relación y no va haber ningún problema. Yo sé que valoran a Lionel porque lo han demostrado', subrayó.