Es doloroso tratar de justificar lo injustificable, y resulta fácil eludir las responsabilidades que nos pertenecen, pasándole la factura al árbitro de un partido.
El técnico salvadoreño, el mexicano Carlos De los Cobos, hablando sobre caliente, echó sobre Roberto Moreno las culpas que pertenecían a sí mismo y a sus jugadores. También el célebre Rodrigo Calvo, presidente de la Comisión Normalizadora de El Salvador, habla de desquites y de venganzas, cosa que le satisface, y que por algo será.
Si se toman el trabajo de observar una y otra vez el documento fílmico del encuentro, la expulsión de Alex Escobar, a los 14’, fue plenamente justificada, al saltar sin la pelota con todo el peso de su cuerpo, sobre Pablo Herrera. Como dice en sus comentarios, "La Nación" de Costa Rica: "No había otra alternativa que la roja".
La salida de Eliseo Quintanilla, a los 25’, también era merecida, ("al fingir ??"torpe e innecesariamente??" una falta dentro del área tica", "La Nación"). Hubo incluso otra tarjeta roja, también cuscatleca, que Moreno no quiso sacar.
El timonel costarricense, Freddy Fernández, destacó en declaraciones con colegas salvadoreños: "El árbitro, para mí, estuvo concentrado... creo que sus decisiones fueron acertadas". Entonces, ¿quién tiene la razón?.