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El arribo de ‘La balsa del insomne’

El libro no fue concebido para comercializarse, sino para que cada persona que lo lea encuentre en él una palabra que le sirva de espejo.


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Se dice que la obra perfecta nunca está acabada, pero tomarse su tiempo tiene sus recompensas, y Priscilla Delgado puede dar fe de ello.

Durante 12 años, de madrugada, con la complicidad de la noche y mientras el sueño pareció entrar en conflicto con ella, comenzó a construir una balsa fraguada a punta de letras, que fueron formando palabras, conceptos, oraciones y, sin que se diera cuenta tenía un libro en ciernes, el cual comenzó a navegar hace poco.

“La balsa del insomne”, que es como la fundadora de la Cámara del Libro de Panamá decidió titular el libro que le permite debutar como escritora, es el resultado de múltiples introspecciones que finalmente se materializan en un contexto conmovedor, reflexivo, inteligente y, sobre todo, útil.

Su presentación exterior es sencilla, pero resume con genialidad la paz y la inspiración que cada texto ofrece.

Son 86 páginas que se pueden consumir en una sentada porque no se trata de un libro complicado, es --sobre todo-- una suerte de espejo en el que resulta inevitable no verse reflejado.

Esta semana, durante una presentación sin sobresaltos, sin grandilocuencias y lleno de sinceridad, como lo es Priscilla, ‘La balsa del insomne’ llegó a familiares, amigos, admiradores y, por qué no decirlo, a seguidores de la también fundadora de la Feria Internacional del Libro de Panamá.

Atinadamente, la autora decidió que un grupo de sus amigas escogiera, a su gusto, un texto para leerlo y cada una se montó en el que le pareció mejor.

Sí, porque ‘La balsa del insomne’ es de esos libros que se pueden comenzar desde el final, por el medio o, sencillamente, escoger el título que más se asemeje a la situación que se está viviendo y seguramente encontrará la palabra añorada, el mensaje necesario o la orientación para decidir por dónde transitar.

Por ejemplo, Carmen Julia Acevedo escogió ‘La vida es una esperanza’, porque a su juicio Priscilla Delgado es eso: Esperanza.

“Mis proyectos comienzan hoy. Todos juntos, llenos de ilusiones, con gente nueva y vieja, con gente que nos desquiere y otras que nos quiere más, sin apresurarnos en los quereres”, dice una parte de este desprendimiento.

A Gloria Quintana, otra de las íntimas, la sedujo “Cuando llegó mi hijo”, quizás por aquello que anota la autora en el sentido de “sufrí con él todos lo dolores que padeció incluido su primer amor...”.

Y así, Paulette Thomas, Cibeles de Freitas, Rossana Uribe y Julia Acevedo fueron encontrando en ‘La balsa del insomne’ un lugar común, ese remanso que todos buscamos y necesitamos alguna vez. Porque allí no hay tema que no ataña a la cotidianidad de los seres humanos, que no tenga un nicho.

Y si Priscilla Delgado empleó sus noches de insomnio para producir esta delicia, usted puede sacarle provecho y tenerlo cerca, cada vez que necesite vigorizar el espíritu o levantarse para continuar, no importa el tiempo que le tome, porque aunque nada es perfecto, lo importante es tener la determinación y la paciencia, como lo ha tenido Priscilla.


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846457
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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