En Sydney, la moda y el marketing hicieron foco en los velocistas. Varios de ellos utilizaron unos lentes especiales muy innovadores y futuristas, que sorprendieron a más de uno y cautivaron a los fotógrafos.
Por otro lado, si bien no ganó los 100 metros llanos, el estadounidense Michael Johnson brilló en las pistas... gracias a sus zapatillas doradas, especialmente realizadas por la marca que lo vistió.
La innovadora manera de encender el pebetero fue el punto culminante de una ceremonia de Apertura inolvidable en Sydney 2000 .
Cuando la atleta australiana Cathy Freeman prendió un círculo de fuego a su alrededor, pocos sabían que la base donde ella estaba parada iba a desprenderse del resto, para luego subir a modo de nave espacial por la cabeza de Freeman y de todo un sector del estadio para convertirse en el pebetero olímpico. Sencillamente conmovedor.
Haciendo honor a la "ansiedad" que signfica participar de una carrera, el británico Linford Christie, campeón en Barcelona, fue descalificado después de anticiparse dos veces en la largada de los 100 metros llanos.
Las paradojas siguen siendo parte de los Juegos, en la década del 90: la competencia de beach volley se disputó en una playa artificial.
Carl Lewis conquistó su novena medalla de oro en olimpíadas, al ganar la final de salto en largo.
Fue emocionante ver a una gloria del boxeo mundial como Muhammad Ali encender el pebetero, pese al Mal de Parkinson que lo aqueja.
Diseñado por el artista plástico Javier Mariscal, la simpática mascota de los Juegos de Barcelona fue un perrito apodado "Cobi".
La pira olímpica fue encendida por el arquero Antonio Rebollo, quien lanzó una flecha en llamas desde el medio del campo de juego del estadio. Estas olimpíadas fueron un alivio para Barcelona.
La ciudad debía haber organizado los Juegos de 1924 ó de 1936. Sin embargo, los conflictos provocados por la Guerra Civil Española impidieron la organización de los Juegos. Sudáfrica volvió a participar de las olimpíadas.