Un gol de Sergio Busquets en el último suspiro del partido dio el triunfo ayer al Barcelona en Mestalla (1-0), en un vibrante encuentro, en el que el Valencia no mereció tal castigo, ya que realizó un encuentro muy completo y dispuso de más ocasiones que su rival.
El Barcelona fue fiel a su estilo, pero pese a su descomunal arsenal ofensivo se topó con un rival que estuvo inconmensurable en defensa, con el argentino Nicolás Otamendi colosal en el eje central, y que no se amedrentó en ataque, donde solo la soberbia actuación del meta chileno Claudio Bravo impidió a los locales ver puerta.
Los azulgranas se lanzaron a la desesperada en los minutos finales y fruto de su empuje se encontró con el gol cuando el partido ya agonizaba, tras un centro de Messi, que no acierta a rematar bien Neymar, y Busquets se encuentra el rechace para marcar a placer y dar una más que sufrida victoria a su equipo.
El entrenador del Barcelona, Luis Enrique, señaló tras la victoria que si se decidiera el partido a los puntos, hubieran sido justos vencedores, aunque reconoció que los dos conjuntos tuvieron opciones de ganar el duelo.
“El equipo ha hecho un buen partido, con algunos momentos imprecisos, pero teníamos el control del juego y eso ha hecho que el Valencia se metiera tan atrás. Al final, el gol ha llegado en la última jugada. Los dos equipos tuvimos opciones para ganar, si se decidiera a los puntos creo que hubiéramos sido justos vencedores”, explicó.
El técnico asturiano se congratuló de que el gol llegara tras una jugada de estrategia “super elaborada”, aunque destacó la fortaleza defensiva del Valencia, al señalar: “Tuvimos que rematar tres veces para poder marcar”.
“Este resultado nos refuerza claramente al equipo, al grupo. Hemos jugado contra un rival muy difícil. El equipo ha tenido fe hasta el último momento en un campo muy difícil, donde nadie te regala nada”, analizó el timonel.