El Barcelona empezó la segunda vuelta del campeonato del mismo modo que acabó la primera: con una goleada en el Camp Nou, esta vez ante un voluntarioso Numancia (4-1), y ofreciendo una sensación de exultante superioridad que puede llevar a la conclusión de que, aparentemente, la Liga tiene dueño.
El conjunto azulgrana arrastraba una cuenta pendiente con el Numancia, el único equipo que ha sido capaz de vencerle en Liga (1-0). Sin embargo, aquella victoria se produjo en la primera jornada del campeonato, cuando el proyecto de Pep Guardiola se encontraba aún en fase embrionaria.
La cuestión estaba, por tanto, en saber, en cuántos goles de ventaja se traduciría la notable mejoría que ha experimentado el Barca desde que empezó con suspenso el inicio de curso.
El partido prometía condiciones numantinas -donde el equipo de Soria, nunca mejor dicho, se desenvuelve con mayor comodidad-, pero el temporal de viento que durante todo el día azotó a Cataluña remitió sensiblemente antes del choque.
La previsible táctica de Sergio Kresic fue contrarrestada por Guardiola, adelantado veinte metros a sus dos laterales, el brasileño Dani Alves y el francés Eric Abidal, quienes doblaban constantemente al argentino Leo Messi y el francés Thierry Henry por las bandas.
Alves fue el primero en amenazar la meta de Juan Pablo, cuando aún no se había cumplido los cinco minutos de juego, con un centro-chut envenenado por el viento que pegó en el travesaño.
El partido insinuaba prematuramente una nueva goleada local. Sin embargo, tras un cuarto de hora de monólogo azulgrana, el Numancia se desperezó con una primera llegada de Carlos Bellvís por la izquierda que culminó Del Pino con un testarazo a la escuadra. Pérez Lasa, no obstante, anuló el tanto visitante por una discutible falta del propio Del Pino a Iniesta en el salto.
El Numancia ya no se acercaría más en toda la primera mitad a la meta defendida por Valdés.