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El bibliómano

“De todos mis amigos el libro es el mejor” Canción infantil Quisiera saber quién o quiénes fueron los autores de aquellas deliciosas canciones


“De todos mis amigos el libro es el mejor” Canción infantil

Quisiera saber quién o quiénes fueron los autores de aquellas deliciosas canciones que le enseñaban las madres de mi tiempo a sus críos. Una vez inscritas en el disco duro, esas letras y tonadas no se olvidarían jamás. “Qué llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva…” “Había una vez un barco chiquitito, había una vez…” y la que da vida a esta columna: “De todos mis amigos, el libro es el mejor, porque me enseña cosas que no sabía yo…” Jilma Cecilia me las cantó y las recantó hasta grabármelas muy hondo. Gracias, madre.

Es bueno el artículo de Zambrano que me enviaron. Habla de un amigo y su biblioteca, mejor dicho, sus bibliotecas. La que tiene en la sala, y la privada en su retiro escondido. Creo parecerme un poco. Lo único es que nunca he guardado libros que no me interesan, y menos para llenar una sala. Los que actualmente están allí es porque pensé que me sevirían de consulta cuando no estaba en el estudio. Ahora ya no interesan porque el mundo cuenta con esa enciclopedia ciclópea que es el Google. De esas magníficas colecciones de Historia, Geografía, Zoología etc. me desharía de inmediato. Pero no creo que la gente esté comprando tales colecciones. También tengo allá libros finos con obras completas que van desde Dostoyevski hasta Allan Poe. Pero están en papel muy fino y letra chica... ¿cuándo diablos voy a reeleerlos si los ojos se me han llenado de niebla? Por otro lado, sigo pensado que los libros son adorno. Una sala llena de libros me atrae más que una llena de jarrones y estatuas (sin ofender esos gustos). Y no sé si será mala educación, pero si llego a una casa llena de libros el dueño tiene que arrastrarme del brazo para que deje de fisgonear sus títulos (y en el fondo sé que les gusta). Y a los libros les gusta lucirse. La mayoría de ellos están orgullosos de enseñar sus lomos y el nombre de quien los escribió. Claro que habrá excepciones.

Esto le decía a una amiga con la que intercambio mensajes de no menos de doscientas cincuenta palabras (no acepto los twitigramas). Como ella me conoce, sabrá que tomaré este mensaje y lo convertiré mañana en una columna de periódico.


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931263
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América