La gran final de la categoría sub-10 no solo fue de las chicas, ya que los chicos también tuvieron su momento de gloria.
Culminando el encuentro de las pequeñas, los chavales iniciaron su gran disputa, teniendo en cuenta que el Brader tendría que defender los colores de su escudo, ya que La Salle les había arrebatado la victoria en su propia casa en la femenina.
Comenzó el partido y el Brader solo tenía un objetivo, hacer respetar su cancha, así que en los primeros minutos del encuentro no le dieron oportunidad a sus adversarios, controlando el marcador en todo momento.
La confianza que brota por los poros de estos niños era visible, ya que a cada instante hacían temblar al equipo contrario, haciéndoles dudar en el control del balón.
El cometido fue logrado y el Brader se hizo respetar en casa con 38 puntos a favor, dejando a sus contrincantes atrás con 17 puntos. Carlos Pascual, el armador estrella del Brader, logró llevarse los trofeos de jugador más valioso y mayor anotador.