David Murcia Guzmán no operaba sólo. Una santera panameña, que reside en la periferia de esta ciudad, orientaba los pasos y las decisiones del líder de DMG, cuya pirámide y los dólares que la sostenían, también sirvieron para engrasar y hacer andar a “todas” las fórmulas políticas en Panamá.
Si lo anterior suena sorprendente, qué pensar cuando se sabe que lo que se conoce hasta ahora de las andanzas de Murcia Guzmán en Panamá, es apenas el 30% de una trama que todavía está en sus capítulos introductorios.
Jineth Bedoya Lima, periodista colombiana, goza de un alto prestigio y respeto entre sus pares panameños. Todos reconocen su valentía y se solidarizan con ella, pero al parecer no le pusieron suficiente cuidado cuando alertó, hace más de un año, sobre las máscaras que utilizan en Panamá algunos empresarios de su país, entre ellos David Murcia Guzmán, para ganar espacios en los círculos sociales y empresariales.
Esta semana volvió a nuestro país y una vez más lanzó datos, para que se vuelquen a la búsqueda de ese 70% de la historia de DMG en Panamá, que todavía permanece soterrado en sitios y esfera insospechadas.
En su calidad de conferencista del Centro Latinoamericano de Periodismo (Celap), Bedoya hizo la presentación de su más reciente producción “La pirámide de David Murcia”y tuvo como escenario un salón localizado unos pisos más abajo de la Suite Presidencial del Hotel Sheraton en donde se ha confirmado que la cara visible de DMG recibió visitas de políticos panameños para hablar negocios y planear el futuro.
Según la periodista, apenas se conoce el 30% “de lo que se puede saber sobre las actuaciones de David Murcia Guzmán y DMG en Panamá y que su brazo tuvo un alcance colosal.
Confesó que le frustra que, tras el destape del escándalo sobre las andanzas David Murcia, todo el mundo haya optado por mirar hacia un lado y una amnesia colectiva campea en Colombia y Panamá. Ahora, nadie recuerda las cenas, almuerzos, reuniones y muchos menos la cabellera exótica de Murcia, a pesar de que antes lo aceptaron como un empresario exitoso, un hombre de buen corazón y el socio ideal. Hubo quienes se peleaban para retratarse junto a él, asegura.
El libro “La pirámide de David Murcia”, que es fundamentalmente un testimonio periodístico, consta de cinco capítulos: Arde el Putumayo, que narra los inicios de Murcia; Tras las huellas de DMG, la dinámica del negocio y su expansión; Pirámide en el batallón, testimonios de algunas víctimas; Cara a Cara con DMG, entrevista a Murcia Guzmán en la cárcel y Las pirámides, una vieja historia, una relación de cómo se han hecho empresas para multiplicar dinero en todos los tiempos.
“Es un libro al que le faltan muchos capítulos”, asegura Jineth Bedoya, y añade que mientras se adentra el tema se da cuenta de que “cada escena es más dramática que la otra” y que cuando termine de conocerse toda la historia mucha gente va ser salpicada.
Reveló que Murcia, en el caso de las elecciones panameñas, apostó a “todos”, mientras en el caso de su país, este hombre de 28 años puso a temblar al Gobierno más de lo que lo han podido hacer la guerrilla y el narcotráfico.
La también autora de Los patios del infiernoy En las trincheras del Plan Patriotacritica que muchos sectores hayan sido laxos y ligeros con el tema DMG hasta el punto de convertir a David Murcia Guzmán en un show man, descuidando los millones de víctimas de su patraña.