La frase
- Primero, agradezco a todo Panamá por su apoyo. Solo me queda decir: Gracias a ustedes. Me voy triste, pero a la vez feliz, porque dejo un legado. Irving Saladino - Salto largo
“Después de haber conversado con mis entrenadores (Nélio Moura y Florencio Aguilar), he decidido retirarme de la competición, tras las lesiones que he tenido en los últimos años. Deseo darles gracias a todos por el apoyo”, con esta frase, aparecida en el sitio digital de la Federación Internacional de Asociaciones Atléticas (Iaaf, por su sigla en inglés), el colonense Irving Saladino, oro en los Juegos Olímpicos de Beijing, en 2008, y en los Mundiales de Osaka, en 2007, le dio a conocer al mundo el fin de su trayectoria deportiva.
Saladino pegó fuerte en la élite en el 2006. Aquel año ganó cinco de seis reuniones de la entonces llamada Liga de Oro.

El C3 empezó a sufrir lesiones crónicas luego del salto de 8.63 que en junio de 2009 dio en Eugene, Estados Unidos.
Tras la presea dorada obtenida en Beijing, el 18 de agosto de 2008, con un brinco de 8.34, el hijo meritorio de Colón empezó el 2009 con dos presentaciones espectaculares (8.56, en Hengelo, y 8.63, en Eugene). A partir de allí, hubo más bajas que altas.

Sin embargo, cuando la fe y la esperanza en lo que pudiera hacer el saltador colonense aún vivían en el alma de muchos panameños, el héroe nacional --eso significa para el pueblo-- sumó un tropiezo tras otro: quedó eliminado a la primera de cambio en los Mundiales de Berlín 2009 y Daegu 2011; mientras que a los de Moscú 2013 no asistió tras no hacer la marca. Perdió su título olímpico en Londres 2012 y, aunque en reiteradas ocasiones había manifestado que su intención era abandonar las pistas después de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en 2016, ayer, sorpresivamente, flanqueado por los presidentes de la Federación Panameña de Atletismo (Fepat), Ricardo Sasso, y del Comité Olímpico de Panamá (COP), Camilo Amado, anunció su retiro. El ocaso se veía venir...
El atleta hizo el importante anuncio en la sede de la Fepat, en una conferencia de prensa a la que solo fueron invitados medios televisivos y no la prensa escrita. “Él (Saladino) quería retirarse tranquilo”, de esta forma justificó Sasso la inédita decisión del atleta.

Una trayectoria dorada
“Primero, agradezco a todo Panamá por su apoyo. Solo me queda decir: Gracias a ustedes. Me voy triste, pero a la vez feliz, porque dejo un legado”, escribió el colonense en Twitter.

Saladino es parte del selecto grupo de atletas panameños --junto al pesista Idelfonso Lee y la nadadora Eileen Coparropa-- que ha logrado estar presente en tres Juegos Olímpicos de forma consecutiva (Atenas 2004, Beijing 2008 y Londres 2012). Es apenas el tercer deportista istmeño que ha atrapado una medalla de oro en los Juegos Deportivos Panamericanos (lo hizo en Río 2007, y acabó con 36 años de espera). En la cita olímpica de 2008, conquistó la tercera presea --primera dorada-- para Panamá en Juegos Olímpicos luego de 67 años (Lloyd LaBeach había logrado dos de bronce, en 100 y 200 metros en Londres 1948).
Su último brinco lo hizo en mayo de este año. Un 7.93, en la ciudad de Mánchester, Inglaterra, competencia en la que acabó segundo.

En 2007 (30 de agosto), en los Mundiales de Osaka, en un desenlace de infarto ante el italiano Andrew Howe (¡y qué final!), “El Canguro” se robó el oro en su último chance al superar con un salto de 8.57 metros los 8.47 que previamente había fijado su rival europeo.
Entre 2006 y 2008 tuvo una seguidilla de 21 triunfos (¡bárbaro!), lo que lo llevó al lugar número uno del ranking de la especialidad. Y desde el 2005, año en que el jumper empezó a ascender en la élite, consiguió 46 victorias. Todo ese derroche de potencia y energía lo llevó a ser considerado como el “Hombre que por primera vez lograría llegar a los 9 metros”, según los especialistas en atletismo del renombrado diario El País de España. Es decir, el panameño fue, en su momento, el saltador llamado a romper el récord mundial de la especialidad que hasta el sol de hoy está en poder del estadounidense Mike Powell (8.95). El 24 de mayo de 2008, en la localidad de Hengelo, Holanda, el C3 brindó una exhibición al extenderse 8.73 metros, firmando así el salto más largo en 14 años, y el octavo mejor de la historia hasta la fecha; además, con esa marca superó a una leyenda de la talla del múltiple campeón mundial y olímpico, el cubano Iván Pedroso, quien ocupa el noveno lugar histórico (8.71).

También habría que sumarle la presea de plata lograda en los Mundiales de Pista Cubierta en Moscú, Rusia 2006 (8.29); y sus sonados éxitos, ese mismo año, en la Final Atlética Mundial (8.41), en Alemania, y en la Copa del Mundo (8.26), en Grecia.
Este 2014 Saladino demostró que aún algo le quedaba (hizo saltos de 8.10; 8.11 y, el 14 de marzo, ganó oro en los Juegos Sudamericanos en Chile, con 8.16). Deja el atletismo --según dijo-- por el constante asedio de las lesiones, aunque también se conoció que deseaba pasar más tiempo con la familia. Aquello es comprensible y respetable, pero definitivamente, por todas estas hazañas, Saladino merecía un retiro más acorde con su trayectoria.

