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El cambio de Ronaldinho

El jugador quiere ir al Mundial y sabe que la única forma que Dunga le abra la puerta, es haciendo los méritos con el Milan.


Ronaldinho se transformó. Y ha transformado al Milan. Lo decía Andrea Pirlo, uno de los veteranos del equipo, a principios de temporada, cuando los rossoneri estaban en los puestos del descenso, cuando no funcionaba nada, cuando se apostaba a que Leonardo, el técnico, no llegaría a fin de año: "Estamos mimando a Dinho, porque necesitamos su calidad para salir de esta crisis".

Fiestas.
El brasileño había perdido brillantez. Jugaba andando. No era titular. A veces llegaba tarde a los entrenamientos. Y muchas otras lo cazaban de juerga por la noche. Cuando a uno de los periódicos italianos llegó la enésima foto de una fiesta a altas horas de la madrugada en un local (¡de Grecia!) y otras instantáneas suyas tocando tambores en París tras una derrota y en uno de los momentos más delicados del equipo, fue el propio Ronaldinho quien decidió cambiar de rumbo.

Primero eligió su casa como lugar de festejos nocturnos para que, al menos, nadie lo viera. La suya es una mansión cerca del lago Como que antes pertenecía al actor Vittorio Gassman. Luego lo pensó mejor y decidió que podía seguir siendo un buen futbolista. Limitó la vida nocturna a lo mínimo indispensable. Por otro lado, en el Milan le diseñaron un plan específico de entrenamiento que parece haber cumplido a rajatabla. También, según parte de la prensa italiana, porque el cambio de técnico le animó, ya que con Ancelotti se había entristecido.

 

Quizás no tenga la velocidad y el regate que deslumbraban en el Barça, pero sí un ritmo suficiente para el calcio. Y cada día, aun estando en la ciudad más gris de Italia, Ronaldinho dice sentirse feliz. "Más que en Barcelona" [donde marcó dos tripletes, uno en la Champions en 2005 y otro en la Copa de la UEFA en 2003], declaró la semana pasada en La Gazzetta dello Sport.

Presente.
Suma seis goles. Y los ha anotado todos en los últimos tres partidos. El domingo, en la victoria contra el Siena (4-0), logró un triplete: uno, de penalti; otro, de cabeza, y el último, un capolavoro [obra de arte] como dicen en Italia, desde fuera del área. "Ha reencontrado el gusto por el fútbol bonito y se ha reencontrado con el gol", comentó Leonardo.

Ronaldinho, que siempre ha necesitado mimos, atribuye su mejora a factores humanos. "Me siento amado", confesó; "la gente, ahora, me respeta y eso me ayuda a darlo todo y emocionar a los aficionados". Su Milan está a seis puntos, y con un partido menos, del Inter (la diferencia máxima llegó a ser de nueve en la décima jornada). Y, el próximo fin de semana, hay derby. Los de Leonardo, con la aportación de Ronaldinho, Nesta y Thiago, han recortado poco a poco la distancia con su rival de siempre.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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