La maestría y determinación del suizo Roger Federer se exhibió de nuevo en la Rod Laver Arena, para lograr su quinta final del Abierto de Australia al vencer de forma aplastante al francés Jo-Wilfrid Tsonga, por 6-2, 6-3 y 6-2, y dejar marcado su duelo contra el británico Andy Murray por el título.
El escocés, que ha perdido cuatro de las diez veces que se ha enfrentado contra Federer, venció el jueves al croata Marin Cilic por 3-6, 6-4, 6-4 y 6-2, para alcanzar por segunda vez en su carrera una final del Grand Slam.
Rápido de piernas, con soltura en sus golpes, y con un Tsonga que pareció dolerse en los abdominales, Federer no tuvo problemas para marcar su 22 final del Grand Slam y colocarse a tiro de ganar por cuarta vez el Abierto de Australia, con una victoria sobre el francés en 88 minutos.
Con sus padres Lynette y Robert en las gradas, y su mujer Mirka disfrutando de la frescura del tenis del número uno, Roger marcó una de las victorias más aplastantes en el torneo sobre Tsonga, que había llegado a esta instancia después de haber ganado dos partidos seguidos al mejor de cinco sets, hecho inédito en su carrera.
Federer no dejó que su servicio pasase por peligro ni una sola vez.