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El Casco Antiguo, una gran galería de arte


Una multitud recorría las calles adoquinadas del barrio de San Felipe en el atardecer, luego de bajar un poco la inclemencia del calor veraniego. ¿Manifestación, procesión, peregrinaje, marcha? El grupo caminaba mientras en la atmósfera flotaban las palabras del cura que en ese momento oficiaba la novena de Don Bosco, en la Catedral Metropolitana.
Un acontecimiento cultural reunía a este grupo de personas. La inauguración del proyecto Patrimonio Humano, un conjunto de 194 fotografías de gran tamaño sobre superficies de vinil que se exponían en la fachada de edificios del Casco Viejo.
Veintisiete artistas consolidaron estas imágenes sobre la gente y el espíritu del barrio de San Felipe. La organización de la muestra fue iniciativa de Espacio Arte, S.A., bajo el cuidado de Paola Schmitt y Arlene Lachman, "ha sido una manera de reflejar la parte humana del Casco", dijo Schmitt.
El proyecto contó con el apoyo de varias empresas como restaurantes, inmobiliarias, casinos y medios de comunicación. La organizadora resaltó el apoyo de la gente que ha visitado el barrio y los residentes del área que prestaron su colaboración durante el montaje de los trabajos.
El Estado también contribuyó a través de la Alcaldía de Panamá y el Instituto Nacional de Cultura, INAC. Reinier Rodríguez, director de esta entidad consideró la exposición como una de las mejores demostraciones de que se puede tomar en cuenta a la gente que vive en los barrios patrimoniales; "una de las principales objetivos de esta exhibición es destacar a la gente que hace que el barrio esté vivo".
El interés de los transeúntes, los visitantes y los turistas que recorren las calles vetustas se mezcla con la curiosidad de los residentes de este sector de la urbe capitalina que ven sus edificios convertidos en marcos. Balbina Herrera, ministra de Vivienda lo constata durante el recorrido; "estas son las cosas que tenemos que resaltar, es necesario que nuestra gente sepa que no va a ser excluida."
Un mapa expone la ubicación exacta de los trabajos y orienta el recorrido para apreciar distintas formas expresivas que reflejan en ocasiones realidad, fantasías, magia y hasta el patetismo, como la colección de cicatrices sobre diferentes cuerpos que Brooke Alfaro ubica sobre la avenida A, entre las calles tercera y cuarta.
Está la mirada diferente de los artistas extranjeros que descubren el casco antiguo, como Cristina Alarcón, española, que en un segmento oscuro de calle novena, entre la avenida central y el Parque Herrera, rescató imágenes; "al principio quería hacer un trabajo de alegría y dinamismo y me encontré con este callejón que es muy sombrío y me impresionó realmente; intenté retratar los silencios de los que trabajan, de talleres, de los que están en el bar y la alegría de los balcones."
Otros revivieron el pasado; Rafael encontró unas fotos en sepia de su padre Miguel Angel Martín y amigos, frente a la Catedral. "Vine a caminar por San Felipe, recordé las fotos que habían sido tomadas en la plaza de la Catedral y empezaron a salir las ideas. Fragmenté las fotos para adaptarlas al espacio que me habían asignado. Eran los amigos de mi padre, que nació y creció aquí."
El fotógrafo Salomón Vergara ubicó sus trabajos en las ventanas de la casa cural. "Hay un tema recurrente que he venido trabajando que son las manos. Un tintero, las manos con un crucifijo sobre ellas que hablan sobre el desalojo, el lugar, en un enfoque abstracto y el producto se lo devuelvo a la gente de la comunidad."
Otros autores como Paula Kupfer fueron más específicos. Ella dividió sus impresiones en dos temas: niños y fragmentos de paredes escritas con graffiti; mientras que Celine Domengie, reflejó puertas rojas de metal y ventanales clausurados con bloques, un enfoque donde se pierde la línea divisoria entre realidad y fantasía y Dominique Ratton puso a una niña a poblar el cielo con papalotes.
También la coordinadora de la exposición realizó trabajos que consisten en rostros en primer plano de ancianos y niños de la comunidad; pero que han sido tratados con un dominio de claroscuros y resaltan la expresión de los rostros; "el barrio es el protagonista de lo que aquí ocurre".
La artista Sandra Eleta ubicó su obra en las paredes de lo que fue el Club Unión y después el Club de Clases y Tropas. "Son dos estudios de la relación de las personas con sus imágenes, uno es de chicos que trabajan en ornamentaciones para carros alegóricos y la otra, con imágenes sacras." Ella insistió en que el trabajo se integra al espíritu de este sector urbano.
Precisamente el tema histórico atrajo la atención de Alicia Viteri que, frente al trabajo de Eleta, expuso grandes cuadros con familias del pasado y reinas del carnaval, con unas fantasías cromáticas que reflejan el imaginario popular. "El pasado del casco y el presente, expresa la pintora, dentro de las tradiciones familiares y la variedad étnica y lo que les ha unido, el "guaguancó"."
El arte se tomó las calles de San Felipe, una manifestación cuyas fuentes son las casas, los rincones, el mar y sobre todo, el espíritu de la gente que vive en este lugar lleno de historia. "Una oportunidad única de revivir el ambiente y de crearle una conciencia a la gente", dijo Viteri. Por su parte, la experta en arte Mónica Kupfer, opina que el arte puede ser popular y no tiene que estar solo dentro de las galerías.
Un carácter desvinculado del mercantilismo, resaltó Kupfer. Hoy el Casco Viejo se llena de imágenes colgadas de las paredes, ventanales, dinteles y espacios en sitios baldíos, para devolver el calor y un espejo para que los vecinos vean reflejado el alma del barrio y los visitantes conozcan la herencia cultural de quienes viven en este singular espacio de la ciudad de Panamá.


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222350
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América