El Club Celta rompió la buena racha del Real Madrid con inteligencia, con eficacia e impidió que el equipo de Fabio Capello se asomara a la cima de la tabla para luchar con el Sevilla por el título de Liga.
El Barcelona y el Sevilla encontraron en el Celta a su mejor aliado. A Fernando Vázquez el guión le salió de cine. Se adelantó en el marcador, aguantó con ímpetu el arreón del Madrid y reaccionó en la recta final, en el momento clave cuando al Madrid le fallaron las fuerzas. Los jugadores del Celta resultaron decisivos. Nené, Canobbio y Jorge Larena. Los tres, determinantes.
El Celta firmó un primer tiempo notable. Bien plantado, esperó su oportunidad, sin rubor, con Borja Oubiña guerrero, dando la cara delante de Emerson y Diarra. El Real Madrid anduvo enorme de actitud, pero con un elevado porcentaje de errores de imprecisión. El Bernabéu descubrió la enésima virtud de Raúl. Ahora resulta que también se anima a poner córners medidos. Uno de ellos, lo mandó Emerson, de cabeza a la red en el 1-1.
Antes, el Celta se había adelantado con un gol de Nené. Una contra perfecta surgida en un fallo de Emerson, protagonista del partido. Justo cuando era silbado por todo el Bernabéu, se elevó con autoridad y clavó de cabeza el 1-1 en el portal de Pinto.
Sin embargo, el Celta tuvo su momento de oro. Nené, con calidad, puso a los 59 minutos, un balón en el larguero del portal de Iker. Nené y Canobbio tienen un guante en la izquierda. El uruguayo dejó detalles de gran clase. El Celta jugó sus bazas con inteligencia. Y un año más tumbó al Real Madrid en el Bernabéu. El Madrid cayó con un sistema que no le convence a Capello y que lo emplea en situaciones límite, con el marcador en contra.
[Ruud van Nistelrooy (der.) controla la bola ante Matias Lequi, del Celta de Vigo. _Foto: AP ]