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"El cementerio de los libros olvidados"

“Yo me declaro, sin ningún tipo de vergüenza, una auténtica egoísta con mis libros, simplemente no me gusta prestarlos, después de ser leídos se convierten en amigos íntimos cargados de notas y subrayados a varios tonos, que tienen su propia codificación...”


No creo que exista algún amante de los libros, ya sea escritor o lector, que no tenga el sueño ideal de poseer una gran biblioteca, un espacio maravilloso, exclusivamente dedicado a los libros.

Tal como le indiqué en una ocasión a un buen amigo, mi gran deleite sería poseer paredes tapizadas de libros del piso hasta el techo, con escaleras rodantes, velas aromáticas de canela y manzanas, una mesa rústica rectangular con libros y papeles, una copa de excelente vino y mis pijamitas de franela (esto último es mi ideal rutinario y practicado para cada fin de año desde que tengo memoria). Creo que una tarde de lluvia en un lugar así sería como llegar al cielo estando aún en esta tierra. Sueños como este se me antojan más apetecibles que cualquier objeto por más maravilloso o valioso que pudiese ser. Entre un anillo de brillantes y un libro raro y difícil de encontrar, pues me inclino por el libro.

El título de este escrito es un especialísimo lugar mencionado en dos libros de Carlos Ruiz Zafón. Primero lo leí en el "Juego del Ángel" y en él su descripción no fue tan detallada como en "La sombra del viento". El leer nos da la libertad de imaginar lo que queramos y este sitio lo visualizo laberíntico y oscuro, con muros y góndolas repletas de libros raros que se convierten en auténticos hallazgos una vez leemos el título en los lomos, suelen ser de cuero ya gastados por el tiempo, hay escaleras que crujen y parece que no llevan a parte alguna y, de repente, nos encontramos con pisos, entrepisos, altillos y todo tipo de espacios repletos de libros y más libros, colocados sin orden ni concierto, expuestos para ser tomados, lo veo oscuro con farolas de gas instaladas en pilastras ubicadas cada 4 góndolas aumentando el misterio y exacerbando la expectativa. Bueno hasta aquí lo imaginado.

 

Ruiz Zafón nos da una descripción no muy detallada y esto nos permite soñar, imaginar, desear ser personaje y letra de estas novelas o ser algún libro que protagonice algunas de las historias que se viven y se describen en la obra. Alegremente, me hubiese metido en "La sombra del viento" y tratando de no ser vista ni aun por el escritor, hubiese deambulado a mis anchas por el cementerio de los libros olvidados, libros que no fueron apreciados y seres que con sentido de admiración y veneración por la literatura les dieron asilo perpetuo en este cementerio hasta tanto no apareciese algún personaje que con santo y seña pudiese entrar y encontrar el libro que, ya teniendo alma, se impregnaría también del alma de quien lo escogiera y lo cuidara con la vida.

Las obras que he leído de Ruiz Zafón tienen la maravillosa característica que hablan de libros, y, en muchos aspectos, describen libros cuyos protagonistas suelen ser escritores que no tuvieron éxito o personas que soñaron con ser escritores, también se ambientan por los años 30 en Barcelona y tienen un mundo de suspenso sobrenatural y cautivante.

Es una combinación interesantísima para captar el interés de cualquier lector, pero volviendo al cementerio de los libros olvidados, frase que raya en lo espectacular y que me apetece tenerla grabada con arabescos y volutas de la Florencia renacentista en mi muy normal y discreta biblioteca, para soñar que llegaré a poseer un espacio tan maravilloso y misterioso como este cementerio, sería como las indicaciones de "El Secreto", mi sueño a realizar convertido en realidad por el poder del pensamiento.

 

La única diferencia sería que yo me declaro sin ningún tipo de vergüenza una auténtica egoísta con mis libros, simplemente no me gusta prestarlos, después de ser leídos se convierten en amigos íntimos cargados de notas y subrayados a varios tonos que tienen su propia codificación, creo que hay dos aspectos de mi personalidad que son de un egoísmo absoluto: mi tiempo y mis libros. Por un libro así cualquiera llega directo a nuestra alma, tal como lo indica Zafón, nuestro espíritu está en los libros que leemos, en las frases subrayadas y diría yo, que inclusive, en los que no logramos terminar.

Al entrar en alguna biblioteca, y al leer algún libro preferido, podremos imaginar la esencia de su dueño, pues ya tendríamos una corroboración, sin equívoco alguno, del espíritu que anima al poseedor del libro en cuestión.

Cuando descubro a un autor del cual me gusta su escritura, por lo general, trato de leer lo más que pueda de su obra, es increíble cómo logramos conocer lo íntimo de quien escribe, hay frases, inquietudes, gestos y acciones de personajes que se repiten de libro a libro, suelen ser reflejos de almas soñadoras o espíritus atormentados, amantes de la historia, escritores crudos y realistas, didácticos o auténticos intelectuales. Inclusive, en una ocasión, me identifiqué tanto con un escritor que leí toda su obra, quedé arrobada y después perdidamente enamorada, sus frases recatadas, su fina prosa, su don de cronista y ciertos detalles que se repetían de libro a libro hicieron lo suyo en mi mente y en mi alma, el resultado: varios años de maravillosos sueños, platónicamente dulces y, un amor, totalmente imposible.

 

Recientemente, he terminado de leer "Las luces de septiembre" y tal como lo indiqué anteriormente, en este libro Zafón no sólo repite un nombre que aparece en "El juego del Ángel" (Andreas Corelli) sino que nuevamente escribe sobre figuras de ángeles que tienen significados específicos, sin embargo, no se ambienta en Barcelona. Este libro aparte de ser de absoluto suspenso y, según leí, dirigido hacia una audiencia juvenil, tiene una triple historia de amor, como los anteriores que he leído, y son historias bellas y conmovedoras.

El cementerio de los libros olvidados, ¡qué frase para soñar! En esta, mi vida, que ya pasó el medio siglo, aún me cuesta comprender cómo pueden existir personas que no les guste la lectura, cómo pueden existir libros en ciertas casas que nunca han sido abiertos, acariciados y cuyo olor no haya sido aspirado amorosa y expectantemente. Creo que siempre me haré la pregunta y, definitivamente, dudo que encuentre la respuesta.

Un libro es un mundo por conocer, un horizonte que se expande, un aroma, una lágrima, un deseo, es la luz y podría ser la oscuridad, es la guía y la respuesta. Es el amante fiel y el amigo comprensivo, es la soledad que nos da la paz y la bendición a todos nuestros males. Un libro es la vida, la esperanza y, como dice Zafón: "es el alma del que lo escribe en combinación perfecta con el alma de quien lo lee".


fecha edicion
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335145
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América