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El cero humano

Yo estoy por considerar que somos un catarro feo, una infección que le cayó al planeta y que funcionó de diferentes maneras,


Recientemente me ha dado por la introspección. Debe ser cosa de edad, acumulación o cansancio o que la idea de la mortalidad de este cuerpecito que me lleva y me trae y que se ha portado muy bien hasta ahora se ha vuelto incisiva con su servidor. Aunque el abuelo Marx diga que nada se destruye, todo se transforma, uno quisiera saber en qué ha de mutar: ¿animal?, ¿vegetal? Si me dejaran escoger, sería en piedra. Pienso que por la utilidad en la construcción, en el arte, en las manifestaciones universitarias…

En esa misma curva, vuelvo al niño descalzo que era yo, y a las admoniciones del predicador de semáforo que cada día invitaba a arrepentirse a los transeúntes del Cruce de Calidonia. El mundo se está acabando, viene el fin, arrepiéntanse… Es decir, que desde que yo era un niño, desde mucho antes, el mundo se está acabando. Aunque el cine de Hollywood nos cuenta que el mundo se acabaría solo para los Estados Unidos. Por esa vaina es que no voy ni a Los Ángeles ni a Nueva York. Lo cierto es que el mundo se acaba cuando nos cortan la luz, el agua o nos quitan la casa, el carro por morosidad… Ahí definitivamente se acaba, mientras tanto…

Darwin dice que desciende del mono, los cristianos que de los dedos de Dios, los estudiosos del cosmos que somos una bacteria, un vómito de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno estelar. Por lo menos tiene algo de estirpe esta opción de la química. No importa nuestra idea de cuan viscoso, límpido o peludo sea nuestro origen, estamos aquí y debe haber un propósito para que tales prodigios se hubieran dado. Esa es la primera idea que se acepta.

Yo estoy por considerar que somos un catarro feo, una infección que le cayó al planeta y que funcionó de diferentes maneras en cada continente, por eso las diferencias raciales, culturales, pero que al final de cuentas seguimos siendo un batido de leche que trata de hacer lo mejor con sus moléculas.

Los prejuicios, esa ofuscación con que a diario nos miramos, deberían ser mirados como algo normal de parte de la gente que no tiene claridad de su origen. ¿Cuándo se siente asco o turbación frente a un nido de polillas o de una infestación de roedores o de cucarachas, por decir lo mínimo, ese hormigueo en el cuerpo, esa repulsión la sentimos de nosotros mismos?


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958823
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América