@VictorBarc
No existe lugar en el mundo a donde no se pueda llegar ni sueño imposible que no se pueda alcanzar, cuando la humildad y la perseverancia están entre tus máximas apuestas.

Este es el caso del volante de contención del Deportivo Árabe Unido de Colón, Luis Pereira, quien sabe que con el fútbol puede lograr una mejor calidad de vida para él y su familia, pero antes tiene que seguir batallando en este exigente mundo hasta que las puertas del éxito se abran ante sus pies.
Criado en el Residencial Los Lagos, La Feria, Colón, y fiel admirador de su madre Mariana Esther Lewis de Jiménez, este futbolista tiene todo lo necesario para derribar cualquiera barrera que se le presente en su camino al estrellato.

“Fui criado por mi madre, siempre he estado en mi barrio, amo a mi gente. Mi madre es una supermujer. Si volviera a nacer y pudiera elegir, no tengo duda alguna de que la elegiría otra vez, es la mejor. Cargó conmigo y con mis tres hermanos, soy el menor de todos”. Así se expresa Pereira de la mujer que le dio la vida, aquella que jura nunca aparta de su corazón.
Sin embargo, en estos momentos, el principal músculo de este mediocampista no solo pertenece a doña Mariana, pues sus dos hijos se han convertido en el combustible que mueve ese espíritu de guerrero que demuestra fuera y dentro de la cancha.

“Ahora, lo principal son mis hijos. Luissisanys Pereira y Luis Pereira Jr., ambos van a cumplir dos años. Sé que tengo que tratar de ser el mejor padre del mundo y el mejor jugador de fútbol, de esto dependerá en gran medida el futuro de mis bebés, así que no puedo fallar”, agregó este joven, quien tiene como próxima meta dejar a Panamá en alto en el Mundial Sub-20 de Nueva Zelanda, país en donde está con la Rojita desde el pasado lunes 4 de mayo.
“El Mundial es un compromiso para mí y para el resto de mis compañeros, para el cuerpo técnico del equipo y para todos, queremos hacer historia. Panamá nunca ha avanzado a una segunda ronda en una cita como esta y, primero Dios, nosotros lo vamos a conseguir”. Con este ideal como premisa y con los pies sobre la tierra, vuelve a colación aquel sueño de jugar fuera de fronteras.

“El Mundial es una gran vitrina para todos nosotros, todos queremos una mejor calidad de vida y si se nos da la oportunidad a través de este torneo, bienvenida sea. Aquí nos jugamos el orgullo de todo un país y quizás el futuro de cada uno de nosotros. No vinimos a pasear, el compromiso es serio y estamos claros en eso”, apuntó.