El Deportivo de La Coruña estuvo muy cerca de derrumbar el muro ateniense, lo tuvo todo a favor para iniciar la Liga de Campeones con un triunfo, pero no supo dar la puntilla y se aprovechó de ello el hombre de más clase del AEK para empatar a cuatro minutos del final y firmar el 1-1 definitivo, un resultado al que parece abocado el cuadro gallego en la capital griega.
El equipo de Javier Irureta, en vez de aprovechar su superioridad en el marcador y en las botas de sus futbolistas, dejó crecer a un AEK muy limitado pero muy animoso y lo pagó con unas tablas que, sin ser del todo malas, son bastante peor resultado que un triunfo que estaba casi en la mochila deportivista.
Todo se le puso de cara, porque a los doce minutos el uruguayo Walter "Rifle" Pandiani propinó un duro golpe a los aficionados y jugadores griegos. Pero el esfuerzo de los griegos, con un público enfervorizado, encontró el fruto en un remate de Tsartas que se coló por debajo de Molina a cinco minutos del final.