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El deporte panameño necesita un cambio de mentalidad

La representación de los deportistas panameños en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 ha dado mucho de qué hablar, sin obviar los duros señalamientos por ...


La representación de los deportistas panameños en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 ha dado mucho de qué hablar, sin obviar los duros señalamientos por parte de personas hacia nosotros los periodistas de medios impresos, en los que nos catalogan de “críticos negativos”, “sensacionalistas”, “mediocres”, “ignorantes”, “seudoperiodistas”, y quién sabe cuántos otros determinativos, por una sola razón: los titulares sobre las caídas de los atletas istmeños en Toronto 2015. 

 Es cierto que algunos colegas se exceden y abusan de sus oficios, eso me consta. Aclaro que estos ataques no han sido directamente hacia mi persona, pero por el hecho de ser periodista me siento identificado, porque es la profesión que elegí y la que ejerzo desde que tenía 20 años, ya han pasado casi cuatro años desde entonces, y es por eso por lo que defiendo mi posición.

Conozco lo sacrificado y difícil que resulta para un deportista aquí en Panamá cumplir con sus metas. También sé que hay muchas personas que hablan y hacen señalamientos sin saber, y se dejan influenciar por lo que opina la mayoría.

 

Me consta que aquí en Panamá hay muchos atletas que dicen ser “deportistas profesionales” ganando en eventos regionales. Ganan oro, hacen récords, pero cuando de verdad tienen que demostrar el nivel del bueno frente a otros deportistas en competencias, como Mundiales, Juegos Panamericanos u Olimpiadas, no destacan como deberían hacerlo. Entonces los escuchas diciendo antes y después de la competencia: “Di lo mejor de mí”, “las cosas no se dieron como yo esperaba, pero seguiré intentando”, o si no, hay otros más osados que se atreven a decir “vinimos a participar y a divertirnos” , eso lo dicen año tras año y no avanzan. 

Aquí cada uno de nosotros sabemos lo bueno que somos para algo, si rendimos, si llevamos play, si ya estamos expirando, o si es hora de hacernos a un lado y darle el chance al relevo generacional. 

Cuando compites al lado de otros deportistas que son unos cracks, como tú, en sus respectivos países, y a la hora de la hora te dejan siendo “chicha de piña” por varias ocasiones, entonces, debes tomar una decisión determinante en tu vida como atleta élite. Recuerda que te debes a esa inversión económica que hacen tus patrocinadores, y de alguna u otra manera, el Gobierno Nacional con la poca o mucha plata de tu beca, al igual que el Comité Olímpico de Panamá (COP), que hace lo propio por colaborar. 

 

Hay que quitarse ese chip del conformismo. Estamos hablando del deporte competitivo, y aquí todos sabemos que solo hay dos alternativas: ganar o perder, y tú eliges en cuál de los dos grupos quieres estar.

No puede ser que te prepares con toda la disposición para una prueba definitiva, y al final del día no pases la materia y termines reprobando. Si de verdad te propones ser bueno, entonces, ¡demuéstralo!, ¡destácate con honores!, ¡rinde en tus competencias!, ¡da la pelea y deja el conformismo!  

Para digno ejemplo, Alvis Almendra. Aunque ya tenía asegurada la medalla de plata, cuando el gringo le ganó el oro, le pegó con fuerza y rabia a la colcha, porque él no se conformaba con eso. Él quería el oro. Miren al gimnasta colombiano Jossimar Calvo, quien ocupó el tercer lugar en la final del combinado individual masculino, el muchacho se escondió la medalla de bronce en la cremallera en plena premiación. Estaba molesto consigo mismo porque sentía pena, aseguró que había ido a Toronto por el oro. Y ni qué decir de la pesista ecuatoriana de 17 años, Neisi Dajomes, quien compitió en la misma categoría de la panameña Rocío Navarro y, en la final se desmayó y convulsionó, pero se levantó y ganó la medalla de plata. ¡Eso es competir de verdad y sin conformismo, gente!


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984727
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América