El Estadio Vicente Calderón vivirá hoy un nuevo capítulo del apasionante derbi entre el Atlético y Real Madrid, un duelo con pronóstico incierto, en el que ambos equipos enfrentarán sus altas aspiraciones de esta temporada y que afianzará al ganador entre los mejores de la clasificación.
La polémica sanción de la UEFA, que finalmente ha concedido la suspensión cautelar al equipo rojiblanco para el partido del próximo miércoles contra el Liverpool en la Liga de Campeones, ha marcado los días previos al derbi, incluso ha desviado la atención, pero los dos conjuntos ya están preparados para revivir su histórica rivalidad.
Ni siquiera los últimos precedentes, con superioridad madridista y ninguna victoria del Atlético desde hace nueve años; ni la diferencia en la tabla, cuatro puntos y dos puestos a favor de los blancos; ni la irregularidad de los rojiblancos en las últimas fechas ofrecen un favorito claro en el partido de hoy. El derbi es otra historia.
Los locales.
No es el mejor momento para el equipo rojiblanco. Dos derrotas seguidas en la Liga, la última un alarmante 6-1 en el Camp Nou, su mayor goleada encajada fuera de casa en 41 años, obligan a reaccionar al grupo dirigido por el mexicano Javier Aguirre, necesitado de un triunfo balsámico tras el varapalo de Barcelona.
El Atlético, que sólo ha perdido uno de sus cinco partidos oficiales en su estadio de esta campaña, recupera buena parte de su artillería para el derbi, con la vuelta del uruguayo Diego Forlán y los portugueses Maniche y Simao Sabrosa, ya restablecidos de sus lesiones.
Visitante "blanco".
Más dudas presenta Bernd Schuster que no podrá contar con su equipo ideal. Acude al Calderón sin dos hombres claves en tareas de destrucción y construcción de juego. Mahamadou Diarra y José María Gutiérrez Guti no estarán por lesión.
El resto está definido, con Iker Casillas en el arco y un tridente ofensivo conformado por Higuaín, Van Nistelrooy y Raúl.