Las cifras
Nadie jamás imaginó, antes de iniciar esta Hexagonal final de la Concacaf, que a estas alturas, tras ocho fechas, México no estaría clasificado ya al Mundial de Brasil 2014. Quien se hubiese atrevido siquiera a insinuarlo, seguro se le hubiera tildado de loco.
Pero hoy la situación es crítica y complicada para el llamado gigante del área. Al parecer, el Goliat de la región se ha encontrado con muchos David en el camino que, a la fecha, lo tienen fuera de la cita mundialista y hasta del repechaje.
Lo peor de todo esto, para los mexicanos, es que la selección que podría darle el jaque mate, en su propia casa, es la humilde Panamá, el verdadero Tri.
El elenco istmeño lucirá mañana en su uniforme de juego, su armadura, sus tres colores patrios que representarán a tres millones y medio de habitantes, que tratarán de derrocar a un equipo, a un país de más de 112 millones de personas que, sin embargo, no ha podido traducir esta superioridad de individuos en una ventaja palpable que le permita hoy estar en mejor posición que la Roja.
México tampoco ha podido sacar provecho de su poderosa estructura deportiva y de una liga local más que rentable (tanto a nivel económico como deportivo) para demostrar, sobre la cancha, que es superior a una Panamá, que tiene un certamen nacional (primera división) que se desarrolla en cuatro estadios y solo uno de ellos (Rommel Fernández) se podría considerar de primer nivel. De los otros tres restantes, pocos extranjeros soportarían ver, por ejemplo, las deplorables condiciones de los baños y camerinos de uno de estos (Artes y Oficios); mientras que en otro de los coliseos citados (“Cascarita” Tapia) apenas se puede jugar al fútbol, debido a sus reducidas dimensiones.
Y como si todo esto fuera poco, México, dirigido por Víctor Manuel Vucetich, se ha visto en la obligación y necesidad de utilizar jugadores naturalizados (en este caso a dos: Lucas Lobos y Christian Giménez), en vista de que los puramente mexicanos parecen no ser suficientes para enrumbar la nave.
Panamá, en tanto, sin una gran cantidad de jugadores de donde elegir, se rifará mañana una de sus últimas cartas en el Azteca, con la ilusión y sensación real de que puede conquistar lo que se va a buscar: un triunfo o empate.
El combinado norteamericano es el que tiene toda la presión sobre sus hombros, no solo por jugar en su domicilio, sino por los más de 600 millones de dólares que perderían si no asiste al Mundial y, además, por el retroceso deportivo que significaría fracasar en esta misión, ya que solamente han faltado a la máxima cita de la Fifa en una de sus últimas nueve ocasiones, y una de ellas se debió a un castigo disciplinario, por una alineación indebida en categorías menores.
Entre tanto, la Roja nunca ha asistido a un certamen de esta envergadura y si no se clasifica, perdería dinero (ni la mitad de lo que México sí), un buen proceso y una gran camada de jugadores en el intento, pero su pasado deportivo no lo condenaría, como sí sucedería con el Tri.
Estadísticas
Uno de los pocos consuelos o motivación que puede encontrar México en estos momentos corresponde a las estadísticas.
Según el Soccer Power Index (SPI) del Departamento de Estadísticas e Información, en estos momentos el seleccionado azteca tendría 59.6% de posibilidades de ir al Mundial de Brasil 2014, solo por detrás de Honduras, que tiene un 94.8%. Panamá, por su parte, apenas cuenta con un 22.7% y Jamaica, el menos favorecido, suma un 0.2% de probabilidades de ir a Brasil 2014.
Antes de iniciar esta Hexagonal, basado en datos de este mismo ranking, la situación era totalmente distinta, ya que México tenía 97.6% de posibilidades de llegar al torneo mundialista, Honduras contaba con un 59.2%, y Panamá con un 46.9%.
El Tri y la Roja se medirán mañana en el estadio Azteca, desde las 8:30 p.m. (hora panameña).