LO ENCONTRAMOS en su lugar de trabajo, donde dedica horas a la enseñanza del fútbol, descubriendo figuras, creando ciudadanos, transmitiendo la enseñanza en un deporte que lo ha llevado a la fama como técnico y lo ha colocado en la picota pública.
Leonicio "Nicho" De La Flor no podía estar en otro lugar que entrenando a los muchachos del Gastón Faraudo P., que participarán en el fútbol de los Juegos Deportivos de CODICADER a realizarse próximamente en Guatemala.
La labor es ardua, por eso "Nicho" no se deja arrastrar por el éxito reciente en Argentina, porque su objetivo es dejar la imagen de Panamá en alto donde juegue el Gastón.
Sin embargo, la vida llena de triunfos y de éxitos que vive en estos momentos contrasta con sus inicios difíciles en el modesto pueblo de Playa Leona, en La Chorrera.
"Nací en un hogar de diecisiete hermanos de padre y madre, que si en la mañana había para desayunar, no había para almorzar en la tarde.. era muy humilde.. tenía que ir a la escuela sin zapatos, no tenía casi ropa y así iba. Era cuadro de honor, mi Papá era pobre, no sabía ni leer ni escribir; mi mamá sí, y poco a poco nos ayudamos", recuerda "Nicho" de su pasado.
Y continúa el relato: "Salimos de Playa Leona con sueños, con miras a un futuro mejor en la ciudad de Panamá. Nos radicamos en Río Abajo, las drogas pasaban por todas partes y gracias a Dios nunca caímos en eso. Tuvimos que trabajar como aseador; íbamos a la escuela con un solo par de zapatos, una sola muda de ropa, a veces no tenía cómo ir, pero nunca me di por vencido".
"Mi objetivo era estudiar.. me gradué en el Instituto Bolívar; entré a la Universidad y estudié Sociología. Después de dos años me metí a Educación Física, me falta estudiar un poco y debo terminar. Hice varios módulos de inglés; fui coordinador de asentamiento campesino en la época de Torrijos; terminé el curso de entrenador de la FEPAFUT y si Dios me lo permite, me iré a Alemania, si me salen unos estudios de cuatro meses", añadió.
De igual manera, el técnico también ha sido conductor de equipo pesado y actualmente combina su trabajo de entrenador en el Gastón y la Escuela de Fútbol Concordia, con su taxi, el cual es su pequeña empresa.
De La Flor recuerda que antes del fútbol fue lanzador de bola suave o softbol.
"Yo fui selección de Panamá de softbol, era lanzador de molinete. Yo sabía de fútbol lo que sé de aviación, no sabía nada. Quise jugar al fútbol, me gustaba porterear; en el primer partido me hicieron como sesenta goles. Yo nunca me di por vencido, entrenaba, entrenaba y entrenaba, era malísimo.. el profesor Mansilla por mi tenacidad me hizo debutar en la ANAPROF como tercer arquero", subrayó.
La fe en Dios ha sido la clave en muchos de sus logros y en su vida como entrenador.
"El éxito ha sido Dios, no hay otro secreto; la clave en todo esto ha sido la fe en Dios que hemos tenido. Nos hemos reunido, hecho preguntas y Él nos ha dado la sabiduría. Hemos tratado de inculcarle a los jugadores, cada vez que salimos, que no vamos a representar a la escuela, sino que es a Panamá. En lo deportivo y en lo disciplinario, ellos han sabido asimilar y gracias a Dios, han logrado ese nivel, allí es donde está el éxito del Gastón", puntualizó.
Tauro, Santa Ana (femenino), Chorrillo (femenino) y equipos de la Liga Distritorial.
La diferencia de dirigir a un club es mayor, allí te exigen ganar porque hay inversión económica.
No tengo, me llevo bien con todos, me respetan, yo los respeto.
Cuando tengo que ser alegre, soy alegre; cuando tengo que hacer una broma, la hago; si puedo echar un "bailecito" con ellos, lo hago; todo eso es motivación, hasta un límite.
Allí es donde considero que se gana el técnico la plata, en el medio tiempo, cuando tú estás perdiendo y tienes que levantar la moral.
Desde pequeño me dicen "Nicho" por Leonicio, mi papá y mi mamá.. es un apodo de toda la vida.
Dirigir un club, una selección o donde Dios me ponga.
Así terminó la entrevista con Leonicio, pero casi no termina, porque son muchas las anécdotas que tiene este técnico para contar. Muchas de ellas cortadas, por cuestión de espacio, pero en fin, aquí resumimos la historia de un luchador y la de un técnico que en dos años ha alcanzado el éxito y arrasado con todos los títulos a nivel colegial de nuestro país y Latinoamérica.
"El 'e9xito est en Dios"
Vivió una infancia difcil, en medio de la pobreza, en Playa Leona de La Chorrera.