Ramón Fonseca Mora y sus “Ojitos de ángel” siguen cosechando éxitos y ganando adeptos dentro y fuera de los linderos patrios. Eso, a través de sus campañas de fomento de la lectura, que tuvo una de sus paradas más recientes en Buenos Aires, Argentina. Allí, Fonseca Mora se reunió con once colegios secundarios que habían leído su novela “Ojitos de Ángel”, y en esa oportunidad el periodista Federico Von Baumbach le realizó una entrevista, la cual fue cedida a díaDpara que los panameños le sigan el paso a este eximio escritor nacional.
RFM:Cambió que me convertí en un escritor más conocido. Mis dos novelas anteriores, La ventana abiertay La danza de las mariposas, no tuvieron el impacto que ha tenido Ojitos de ángel, no se han vendido ni un tercio de lo que se ha vendido Ojitos de ángel, que ha sobrepasado ya los 100,000 ejemplares. También me dio la posibilidad de visitar otras tierras, muchos países de América Latina y España, que me abrió el horizonte como escritor internacional. Sin embargo, es la novela en la que yo menos aposté, pero los caminos del destino son inescrutables, lo que menos uno piensa es que por ahí va a saltar el tigre. Definitivamente, Ojitos de ángel ha sido una gran sorpresa para mí.
RFM:Después de hablarla tanto y discutirla tanto y que tantas personas me han hablado de ella, definitivamente le he encontrado otra dimensión a la novela. Como se ha leído intensamente Ojitos de ángel, esto ha causado que cale y se agrande. Ahora la veo muy diferente, he descubierto facetas que no las había visto antes; antes la veía como algo muy superficial, y de superficial no tiene nada.
El lector juvenil es el que ha adoptado esta novela y le ha dado una dimensión que no esperaba, pero está ahí. Nunca esperé que la juventud estuviera tan metida en el tema de la muerte. El tema de la muerte es algo que uno espera en individuos de mi edad, pero que desde jóvenes estén pensando tan intensamente en el tema de la muerte, ese yo creo que es el tema que cala y conmueve, el tema que logra romper caparazones, el tema de la muerte, por qué una niña muere de una forma tan pacífica, yo creo que ese es el meollo del asunto en el que profundizan más los lectores.
RFM:No la escribí para jóvenes, la escribí para cualquier lector. Cuando la presenté a Alfaguara la primera vez, la presenté como literatura general; sin embargo, ganó un concurso, mención honorífica en un concurso de literatura andina, y era un concurso de literatura juvenil, entonces el concurso marcó el lector, pero no fui yo. Yo quería ser escritor de adultos, pero la vida y el destino me torció el brazo y me ha lanzado a la juventud.
RFM:Muchas veces no nos ponemos en los zapatos de los jóvenes, entonces queremos imponerles lecturas que no se adaptan. Lo ideal sería que ellos escojan su lectura, darle una oferta de leer en forma de abanico y que ellos ensayen y lean las primeras páginas de cada uno y elijan el que más le apetece, eso es para mí lo ideal. Y ahí irlos metiendo poco a poco hacia los grandes autores. Pero no comenzar con ellos, porque nunca van a querer leer un libro de un gran autor. Es un error arrancar con un gran autor.
RFM:Los grandes autores escribieron en otra época, para gente que tenía tiempo para leerlos, para asimilarlos, eran tiempos en los que no había vida rápida; los jóvenes de hoy en día quieren rapidez, satisfacción instantánea, y no podemos competir con ello, si le mostramos una literatura lenta, pesada, que era correcta para otros tiempos; por supuesto que hay jóvenes que lo van a comprender y lo van a captar, que son privilegiados, que comprenden la literatura y tienen sensibilidad, pero la gran mayoría no, y van a quedar inmunes a los libros porque el problema es que la escuela masifica un sistema de enseñanza y no todos los jóvenes están preparados para eso.
RFM:En Panamá hay siete diarios para tres millones de personas, cualquier cantidad de revistas y buenos tirajes, todos se venden, y está también el mito de que el panameño no lee. Pero yo digo “alguien compra esos periódicos, a alguien se los venden”. Leer no significa leer literatura solamente, es comunicarse a través de la palabra escrita: la comunicación con la palabra escrita en Panamá y en todos los países de América Latina, por lo menos los que yo he visitado, es normal. Por lo menos mi experiencia es que en Panamá sí se lee. Este año se han vendido más de 10,000 Ojitos de ángelen Panamá. Y 5,000 ejemplares de Soñar con la ciudad, que es bastante. Además, ambos son lectura de colegios.
Por supuesto que como en todos lados hay gente que no lee, pero en general sí hay una inclinación a leer. Nosotros los autores hacemos nuestro trabajo a través de las campañas de fomento a la lectura, y cuando se le presenta un producto a un joven lo agarra y lo lee.
RFM:No podría decirte porque no conozco bien al lector argentino, he estado poco tiempo en Argentina. Creo que los jóvenes son la misma cosa a nivel universal, en eso creo mucho en la globalización (risas). Estuve en España hace poco, me metí en los colegios, visité varias ciudades, y hablé con mucha juventud. Estuve en colegios secundarios oficiales y particulares y me pareció estar hablando con panameños, con jóvenes de Panamá, no vi gran diferencia. Y fui a República Dominicana y me pasó lo mismo, y hablando con los jóvenes argentinos también me parecen muy similar a la juventud panameña: la juventud es la juventud aquí y en China. Creo que son bastante similares.
RFM:Esa es una media verdad. Yo defino al escritor como el que ha logrado desconectar el cerebro de la lengua y conectarlo a la mano. Si yo tengo una idea en la cabeza y la hablo, la idea se me va, eso a nivel experimental. He llegado a la conclusión de que no puedo hablar de mis novelas porque si hablo, se me va la idea: los escritores debemos sacar las cosas por la mano y no por la lengua. Entonces el escritor es el que ha logrado conectar el cerebro a la mano, y saca lo que tiene adentro, lo que piensa, lo que siente, las emociones, por los dedos y no por la lengua. Al conectar el cerebro con la mano, te define quién tiene vocación de escritor y quién no: tiene vocación de escritor aquel que ya nace conectado la cabeza a la mano, algunos privilegiados nacen así. O es escritor aquel que ha logrado por entrenamiento conectar la cabeza a la mano. Solo puedo dar tres consejos: escribe, escribe, escribe. Y después toma un curso literario. Pero el verdadero entrenamiento del escritor es soltar la mano, escribir lo que sea.
-Al final, cuando ya sabes escribir, cuando ya tienes el oficio, pero quieres estructurarlo, cuando ya tienes la materia prima, porque si vas a un taller literario, pero no tienes la materia prima… para qué vas: se puede enseñar, si la enseñanza parte por sentarse y escribir, tú solo puedes conectar el cerebro a tus dedos y entrenar.
RFM:Si incluye soltar la mano, sí. Pero de qué le vale a alguien aprender los puntos de vista de donde se puede escribir, cuando todavía no escribes. Lo principal es tener la materia prima, obtener los personajes, obtener las tramas, que te lluevan las ideas.
Por eso cuando hay gente bloqueada, literariamente hablando, es que se rompió la conexión, esa conexión no es materia prima, no hay con qué trabajar. Esa persona debe restablecer la conexión y ver de qué forma esa conexión es más fluida.
Los talleres literarios ayudan, si le dan disciplina al autor y lo ayudan a conectarse con su interioridad para sacar lo que tiene adentro, es un medio de autodisciplinarse.
RFM:La editorial de antes, donde el editor y el autor se volvían cómplices, donde el autor podía ir a refugiarse, escuchar consejos, se ha perdido un poco. La editorial, por razones de mercado y por razones económicas, se ha convertido en una empresa que promueve lo que vende y desecha lo que no vende: al fin de cuenta es el público lector el que manda; lo que el público lector lee, le apetece y le gusta, eso es lo que la editorial produce.
RFM:Una gran y enorme diferencia: no había la competencia de la televisión, del cine y de las computadoras. Eran tiempos más calmados, en los que uno podía sentarse y leer con más calma. Ahora hay tanto que aprender, que me imagino que las escuelas tienen que tomar decisiones acerca de qué enseñarles a los muchachos, y muchas veces la literatura queda sacrificada. Se le daba en mi época mucha más atención a los libros; hoy también se le da, pero el énfasis anterior era más, y eso desarrollaba mucho la creatividad.
RFM: Con temas de hoy en día, en el cual los personajes sepan manejar computadoras, vayan al espacio, desembarquen en otra dimensión, que el muchacho de hoy en día se sienta identificado con el chateo de los personajes, mande “mails”, y que al leer el libro diga inconscientemente “eso me pasó a mí también”. Tenemos que modernizar nuestra literatura y adaptarla a los tiempos, más que tratar de adaptar los tiempos a la literatura. El libro digital es lo que viene.