Amanecía, cuando Julio Jaén sintió un tenue rasguño en la parte exterior del toldo. Éste servía como alojamiento a algunos de los integrantes del equipo de filmación. El campamento se hallaba localizado en un paraje semiselvático y nebuloso. Hasta allí llegaba el ruido de los embates del océano Atlántico que golpea con furia las costas panameñas. Julito se incorporó y levantó la porción de lona correspondiente a la salida.
Comprobó con sorpresa que el visitante era Jim, uno de los habitantes del vecino poblado ribereño. Éste, haciéndole señas, lo invitó a sentarse en la parte rocosa del lugar y le dijo: - Julito, les hemos resuelto el problema. Los del caserío ya tenemos el Visto Bueno de la tía de Tom, para desenterrarlo.
Si los que están filmando el documental quieren, podemos prestarles el esqueleto del difunto. No habrá líos porque Tom no tenía más parientes.
Han pasado muchos años cuando esto ocurrió; pero todavía el experto camarógrafo que es Julito contiene la risa cuando nos aclara que él cumplía contrato con el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) para acompañar al grupo de productores extranjeros.
Ellos efectuaban el rodaje del cortometraje: “The Myth” (“El Mito”).
El libreto se basaba en la misteriosa desaparición de un científico. Después de una intensa búsqueda hallan en una cabaña, acostada en una cama a una osamenta. No hay despojos de vestimentas. Sólo lleva puesto un sombrero de paja, y en su dentadura, mantenía un gran habano.
Explica Julito que se había filmado ya varias escenas del en torno, pero por un error de le empresa que vendía esqueletos sintéticos, el ordenado para el documental no había llegado a Panamá.
Una noche, sentados alrededor de la hoguera, comentaron lo urgente que era recibirlo. Algunos de los residentes del poblado, en el que se habla inglés, trabajaban como “extras “ o ayudantes en la producción, por lo que escuchaban atentamente. De allí que, como gesto de cooperación, presentaran la proposición que hicieron a Julito.
Éste muy diplomáticamente, pero con firmeza, rechazó la amable oferta. El esqueleto sintético apareció al fin en Aduanas. Se hospedó por un día en el entonces Holiday Inn de Paitilla, y luego en la cabaña.