La noche del 22 de junio de 2008 la selección nacional de Panamá cayó por 3-1 ante el once salvadoreño, quedando así fuera de la eliminatoria a la Copa del Mundo a realizarse en Sudáfrica en el año 2010.
Es una lástima que luego de un partido como este, haya sonrisas frente a los televisores con frases como "por eso es que yo no voy al Rommel" o "no servimos para nada", seguido de "aunque sea queda la Eurocopa".
Es deprimente que hoy el "fanático del fútbol" panameño no suelte una lágrima, sabiendo que el sueño de ver a su selección luchar por entrar en un mundial se ha terminado sin siquiera comenzar.
¿Qué es un "fanático del fútbol" panameño? es una persona que ve la liga de campeones de Europa, dos equipos de la Liga Española y alguno que otro torneo de selecciones cada cuatro años.
El "fanático de fútbol" panameño va al estadio solo cuando juega la selección mayor por algún tipo de eliminatoria.
La consecuencia de todas estas cosas es lo sucedido en el Estadio Cuscatlán. Con qué cara pedimos a esos veintidós hombres que vayan a un Mundial si nunca gritamos por ellos, nunca vimos un partido de ellos en la liga local ni siquiera nos preocupamos por saber cómo es su presente en los clubes en los que militan.
El futbolista necesita de su afición, porque se debe a ella, los grandes equipos no fueron grandes desde un principio, fueron creciendo, pero siempre con una afición que los seguía adonde fuera.
Para que el fútbol panameño crezca tenemos que crecer como afición, como panameños. El fútbol es una cultura y está en nosotros decidir si queremos adaptarla a nuestra sociedad.