Sin lugar a dudas, Tiger Woods es sinónimo de perseverancia, talento, pero sobre todo, de éxito. Éxito a nivel personal -está casado con la modelo sueca y tiene dos niños-, éxito profesional -ha estado en la cúspide del golf desde hace más de 600 semanas- y éxito económico -se estima que posee una fortuna que ronda los mil millones de dólares-.
A pesar de haber tenido más de 80 victorias alrededor del mundo, la mayor fuente de su ingreso procede de sus lucrativos contratos publicitarios que actualmente tiene firmados con 13 empresas.
Pero Tiger Woods no se conforma con sólo prestar su imagen a distintas marcas, él sabe que la “mina de oro” está en obtener una parte de los beneficios que obtienen estas empresas al usar su imagen, así como lo confirma su representante Mark Steinberg: “No nos interesan las relaciones puramente contractuales, nos interesa ser compañeros de viaje con las compañías que utilizan la imagen de Tiger”.
Otro factor que indirectamente ha ayudado a cimentar el caudal monetario del estadounidense es la televisión, ya que cada vez que aparece Tiger Woods a colores y en directo disputando la final de un “Mayor”, los “ratings” de las diferentes estaciones televisivas se disparan, lo que trae como resultado que la PGA aumente las bolsas de los torneos por el arribo de nuevos patrocinadores.
Es tanto su poder mediático que estos últimos meses que estuvo convaleciente y ausente, las audiencias cayeron en picada, lo que generó cierta incertidumbre en el circuito, ya que muchos torneos corrieron el riesgo de no llevarse a cabo.
Para sus aficionados, su regreso ha sido una bocanada de aire fresco sólo por el placer que les representa verlo jugar.
Desde su retornó este año, Woods lleva ganados 5,7 millones de dólares y los “raitings” han vuelto a sus niveles habituales, y el año todavía no acaba, por lo que las caras largas han desaparecido y las sonrisas han vuelto a brillar.