Deportes

El imperio de lo absurdo


Si hubiera alguien interesado en que los hípicos comiencen a distanciarse del hipódromo no tendría que hacer demasiado esfuerzo para producir este fenómeno, porque pareciera que dentro de la institución cuenta con colaboradores gratuitos.

Estar en el hipódromo se asemeja mucho a estar en una cárcel. Todos sus predios han sido objeto de una encerrona, a tal punto que únicamente hay una calle de acceso, la cual, además, regularmente está obstruida por los concurrentes a alguna feria, celebración religiosa o evento deportivo.

Pero si usted tiene la suerte de llegar finalmente a los umbrales del hipódromo se encontrará con la misma lógica: una sola puerta para entrar y salir, tanto en la tribuna principal como hacia el área del estacionamiento familiar, que son las dos dependencias donde se produce la mayor afluencia de parroquianos.

 

El agua rebasó el borde del vaso ahora que a alguien se le ocurrió cerrar la puerta que conecta, precisamente, el estacionamiento con el “pool grande”, lo cual implica que si usted estaciona su auto en uno u otro lado, tiene que salir de las instalaciones para poder llegar hasta su vehículo y encima de eso tiene que someterse a un interrogatorio sobre dónde va, qué va a hacer, etc., en pleno desarrollo de la programación de las carreras de simulcasting que suelen terminar más tarde.

Se trata de un asunto de seguridad y las facilidades para el desalojo en caso de que se produzca alguna situación accidental, violenta o tumultuaria.

Es una situación absurda ante la cual expresamos nuestra preocupación y reclamamos las correcciones pertinentes o sencillamente apaguen las luces y cierren eso, pero con la seguridad de la gente no se juega.

 

fecha edicion
old id
541652
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América