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El inesperado final del Presidente

El resultado de la 88.ª edición del clásico Presidente de la República no pudo ser mejor. Fue bueno porque, con la victoria ...

Egbert Lewis
Egbert Lewis

El resultado de la 88.ª edición del clásico Presidente de la República no pudo ser mejor. Fue bueno porque, con la victoria de Queen Pearl se comprobó que -aunque el papel diga lo contrario- en el terreno de las competencias todo el que participa tiene, por lo menos, un mínimo de posibilidades.

Fue bueno porque, pese a su derrota y a que fue distanciado al tercer puesto, Salustio demostró que es un "general" y que cada vez que corra hay que tomarlo en consideración.

Este Presidente tuvo como primicia el desempeño del jinete José Batista, quien ganaba la carrera por primera vez. Simultáneamente, nos confirma que en cuanto a los entrenadores, la hípica panameña tiene un excelente relevo en Luigi Paz Rodríguez, quien ensillaba su tercer ganador en los últimos cinco años, todos para la misma cuadra.

 

Esto es así porque en 2012 y en 2014 ganó con Smart Dna y ahora con Queen Pearl, le proporciona al Stud Cantón, propiedad de Ricardo Lao y familia, una nueva satisfacción y con ello lo ubica como una cuadra, que sin mayor estruendo, se ha convertido en histórica tanto local como internacionalmente.

Un año antes, Queen Pearl había logrado un espectacular cuarto lugar en el Presidente y, casi 12 meses después, volvió para tomar revancha. Aunque la mayoría se vio sorprendida por su victoria, nos atrevemos a decir que nadie se molestó porque se trata de gente que hace hípica de la buena.

Hay que destacar la participación del nativo El Respetuoso, que obtuvo un brillante cuarto puesto, así como de Jubilee Queen, que corrió muy lejos, pero vino al final para cerrar el marcador.

 

Ahora, no todo fue un mar de leche en este Presidente, que por segundo año tuvo la presencia del mandatario del país en el hipódromo. También hubo una zona gris.

Si bien ponderamos la presentación de Salustio, no podemos menos que censurar la acción de su jinete Luis Arango, quien cambió violentamente su línea de carrera, por lo que fue distanciado.

Esto el público lo pudo constatar, gracias a lo evidente que fue y a los cientos de adminículos electrónicos que pululan en el ambiente que registraron lo sucedido. El Cuerpo de Comisarios no tuvo la discreción ni la transparencia necesarias para saber que era justo y necesario pasar la filmación del recorrido de los ejemplares en la toma de frente "en tiempo real" para que el público pudiera ver el incidente y sacar sus conclusiones como se hace en carreras ordinarias.

 

Los comisarios fueron incapaces de ponerse a la altura de las circunstancias y proyectar esa dosis de transparencia que siempre es necesaria, pero que en una carrera con un premio superior a los $100 mil, con una concurrencia numerosa y con la presencia de las dos principales autoridades del país, era insoslayable. Lo hicieron mal; cada vez decepcionan más.

Sobre la actuación de Luis Arango, hay que decir que estuvo perfecta hasta los 150 metros, donde pareció que perdió la cabeza. Al igual que muchos de sus colegas, Arango no acaba de entender que "en lo derecho se monta derecho".

No pueden seguir arriesgando su vida, las de sus colegas y la inversión de los dueños de caballos. Cuando se está vencido, hay que entregar las armas, eso es lo deportivamente correcto.

 

Según el informe de los comisarios, Luis Arango informó que él "venía en su línea". Seguramente estaba pensado en la carrera del año pasado, porque las pruebas son contundentes.

Esta vez no comieron del cuento y, además de distanciarlo, le impusieron 12 reuniones de suspensión.

Qué lástima que un espectáculo tan bueno haya tenido como corolario una escena como la que estamos describiendo. Por lo demás, fue bueno ver que la hípica todavía despierta pasiones en mucha gente, lástima que no haya visionarios que sepan capitalizar eso.


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1028583
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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