El Inter de Milán, con un triunfo sin grandes esfuerzos en terreno del colista Cagliari (0-2), elevó algo el ritmo sólo en la segunda mitad.
La confrontación que cierra la decimosexta jornada de la Primera división italiana de fútbol, que decidió con los goles interistas del argentino Julio Cruz minuto 57 y del hondureño David Suazo a los 79 minutos de tiempo corrido, evidenció la gran diferencia entre el actual líder y el colista.
Pero también dejó claro que el Inter de Milán, pese a sus bajas por lesión, cuando desea y quiere, es muy superior al resto de equipos que están en la presente máxima categoría italiana. Y se corre el riesgo, como aconteció la pasada campaña, en que el campeonato quede sentenciado en cuanto al título con muchas jornadas de adelanto.
Ello, pese a que el Inter, que inició el partido con tres puntas (Hernán Crespo, David Suazo, Julio Cruz) y un centro del campo a tres de los que dos son teóricos defensas (Javier Zanetti, Chivu), disputó un primer tiempo insípido y bajo tono.
Tanto que permitió al colista Cagliari, que puso presión, concentración y corazón, tutearle e incluso acercarse a la meta interista con peligro.
Así, la primera ocasión del partido llegó del lado local, en un remate fallido de Conti con Julio César batido (m.5).
El Inter daba la impresión de jugar demasiado seguro de sus fuerzas, de saber que su contención se bastaba y que cuando apretase un poco más, el partido se ponía a su favor; pero sufría para organizar acciones ofensivas.