A la memoria de Raúl Leis, hombre probo, voz noble, letra limpia, ojo avizor, siempre advirtiendo de dónde podían venir los golpes.
Me comenta un lector que, luego de las columnas sobre la utilidad de la cultura y de la poesía, falta escribir sobre el modo en que, sin cultura, somos más maleables, más dúctiles ante el establishment. Le dije que eso ya estaba escrito. “¿Ah, sí?” En efecto, del reconocido lingüista y filósofo estadounidense Noam Chomsky (1928), es la muy citada lista de las “10 Estrategias de Manipulación” que se emplean en los medios para controlar a las masas. “¿Puede mandarlas a mi correo, profe? ” ¿Por qué no? Un par de clics, adjunto el documento y se lo envío, con copia resumida para DíaD:
1. Estrategia de la distracción: Elemento primordial del control social. Consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites, mediante la técnica del diluvio de continuas distracciones y de informaciones insignificantes, manteniéndolo ocupado, sin tiempo para pensar.
2. Crear problemas, después ofrecer soluciones: Se crea una situación prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que este sea el que demande las medidas proyectadas. Por ejemplo: crear una crisis económica para lograr que se acepte como mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3. La estrategia de la gradualidad: Para que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos.
4. La estrategia de diferir: Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como dolorosa, necesaria, obteniendo el favor público, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que uno inmediato.
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad: La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza argucias particularmente infantiles, como si el espectador tuviese poca edad; así, con cierta probabilidad, se obtendrá una respuesta o reacción también desprovista de sentido crítico.
6. Utilizar el aspecto emocional más que la reflexión: Técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, en el sentido crítico de los individuos.
7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad: Hacerlo incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. Desmejorar la calidad de la educación resulta efectivo en este sentido.
8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad: Promover la creencia de que está de moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.
9. Reforzar la autoculpabilidad: Hacer creer al individuo que es él solamente el culpable por su propia desgracia, por la insuficiencia de su inteligencia, capacidades o esfuerzos. En vez de rebelarse contra el sistema, el individuo se culpará, generando un estado depresivo y una inhibición de su acción.
10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen: Los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y los que poseen y usan las elites dominantes.
Son diez modos, entre muchos, en que la red de palabras es lanzada para atraparnos; pero esa misma red resulta también escudo perfecto: “El que lee se da cuenta”, avisa el Plan Nacional de Lectura, porque para salirse de esta red, la lectura crítica es eficaz conjuro contra la manipulación, que casi nunca duerme y, cuando lo hace, es echándose a nuestro lado. Y tú, ¿leíste un libro hoy?
Que la palabra te acompañe.