Desde ayer tenía pensado dedicarle este espacio a la pelea entre el panameño Anselmo “Chemito” Moreno y el mexicano Abner Mares. En las siguientes líneas presentaría las razones por las que el hijo del barrio de El Martillo terminará esta noche con los brazos en alto en el hogar de Kobe Bryant y los Lakers de Los Ángeles.
Sin embargo, no puedo, como periodista responsable, hacerme de la vista gorda ante el último espectáculo bochornoso de Vicente “El Loco” Mosquera, uno de los boxeadores que respeté y admiré desde que inicié mi carrera como periodista.
Un gladiador que considero aún, le sobra talento para volver a conquistar un título del mundo, pero que hoy se ha empeñado a tirar, una vez más, su carrera a un tinaco de la basura. A seguir en el fango, a pesar de tenerlo todo para triunfar.
¿Qué hacía “El Loco” por las calles de Panamá a altas horas de la madrugada de ayer y en visible estado de embriaguez?
¿Dónde quedó la promesa de “El Loco” que se iba a dedicar exclusivamente al boxeo para regalarle nuevamente un título mundial a Panamá?
Esta no es la primera vez que Mosquera protagoniza actos vergonzosos en las calles de Panamá, y como siempre, termina pidiendo disculpas al final.
Queda claro que a “El Loco” Mosquera no le interesa en lo más mínimo seguir traicionando a aquellas personas que volvieron a darle un voto de confianza desde que salió de la cárcel El Renacer en 2009. Un centro penitenciario donde permaneció por tres años y que no pudo hacerlo reflexionar sobre las cosas positivas para su vida.
Increíblemente, el pasado mes de septiembre, “El Loco” firmó un contrato por tres años con la empresa “All Star Boxing”, encargada de abrirle la puerta del éxito y la gloria en Estados Unidos. Pero ni siquiera esta nueva oportunidad lo ha hecho madurar.