Cómo pedirle a un loco que trate de ver la realidad de las cosas, cuando para él lo más importante es su propio mundo.
Vicente "El Loco" Mosquera protagonizó una gran pelea contra el venezolano Edwin Valero, una batalla de altas temperaturas, en la que al final de 10 asaltos, la corona tenía un nuevo dueño.
Mosquera fue valiente y vendió cara su derrota, pero no fue inteligente durante la pelea ni muy cuerdo durante su preparación.
El peor error de "El Loco" fue combatir el fuego con fuego, no respetó al pegador y casi se quema en el mismo primer asalto con los puños del venezolano.
Desobedeció a su esquina, que mostró nuevamente que no tiene la fortaleza para dominar la alocada personalidad de Mosquera.
"El Loco" se quedó muy corto de hacer en el ring lo que prometieron sus palabras y, prefirió, por una enorme vergüenza deportiva, morir peleando.
Valero dejó claro que no solo es un "tumba bultos", sino que tiene estamina para demoler rivales sólidos.
El sudamericano fue mejor, hasta boxeó mejor que "El Loco", quien olvidó la escuela de donde vino, donde impera el "pai-pai y no toy".
Valero ingresa a lista de los flamantes campeones de las 130 libras, junto a nombres como: Marco Antonio Barrera y Jorge "La Hiena" Barrios, además de otros tigres de la categoría como Manny Pacquiao o Erick "El Terrible" Morales.
A Mosquera, sólo le queda aprender de esta derrota y formar la fila nuevamente.
El panameño debe recuperarse de la heridas de este duro pleito, pero también debe sanar aquellos golpes que son más complicados de sanar: los del alma.
Mosquera cayó ante su público, ante los ojos de sus conocidos, de su familia y de un enorme grupo de panameños que esperó por un año ver a su campeón defender en su tierra y tuvieron que, al final, aplaudir al nuevo conquistador.
Si Mosquera desea volver a intentarlo, debe tener claro que su disciplina es vital. Fue un grave error no concentrarlo y permitirle las libertades que tuvo, las cuales afectaron sus entrenamientos y su paz mental.
A nivel organizativo, la empresa Promociones y Eventos del Istmo sufrió un retroceso en cuanto a organización, al quedarse sin la estructura suficiente para albergar a las 5 mil personas que abarrotaron Figali. El irrespeto y el poco interés de la promotora de Rogelio Espiño para brindarle un espacio a la prensa nacional e internacional fue evidente.
Por último, Panamá, que hoy ya no tiene campeones absolutos y solo uno interino, confirmó que está dispuesta a organizar las mejores peleas en Latinoamérica.