El Real Madrid en su mejor momento de la temporada, tras firmar seis triunfos consecutivos (cuatro en Liga y dos en Liga de Campeones), recibe hoy a un Villarreal en plena crisis, que además visita su campo maldito, el estadio Santiago Bernabéu, donde nunca ganó.
En un Real Madrid-Villarreal se despidió del fútbol un genio hace cinco años. El adiós de Zinedine Zidane. Ese empate a tres goles y el de la siguiente temporada, a cero, fueron las últimas veces que puntuó el conjunto castellonense en el Bernabéu. Sus dos últimas visitas goleadas (6-2 y 4-2).
Y en el presente se encuentra la mejor versión del Real Madrid de José Mourinho. Un equipo con ritmo de récord goleador, con 28 tantos en ocho partidos ligueros, promediando 3,5 goles por partido. Y que ha reaccionado a un bache, en el que perdió en su visita al Levante y empate en Santander ante el Racing, con cuatro triunfos contundentes que le permiten superar al Barcelona, su gran rival.
Ve de cerca el liderato, esperando que falle el equipo revelación, el Levante, y para mantener su fuerza de local, Mourinho ha pedido a sus jugadores que escapen de cualquier relajación ante un rival que engaña por su puesto en la zona baja de la clasificación.
El Real Madrid saldrá a atacar, con la imagen ofrecida en la primera parte de Málaga como referencia.
Con las bajas de Carvalho, Raúl Albiol,Lass Diarra y Granero por lesión, más la de Sahin que aún no está en buen tono físico para debutar, los cambios de Mourinho apuntan por rotación a Kaká, para la entrada de Mesut Özil, y a Gonzalo Higuaín por Karim Benzema. A la espera de que el técnico portugués los junte en el campo, le toca el turno al francés.