Deportes

El Maestro del Muay-Thai

Su esposa lo vio pelear en todo el mundo y conoce cómo es este deporte y esta vida, y lo apoya


UNA inoportuna lesión en la espalda apartó a Gianni Carriecco del boxeo patada, el deporte que practicó desde niño y de paso lo alejó de su Milán, ciudad donde nació hace 41 años.
Carriecco hizo carrera profesional en Tailandia, donde el kick boxing es el deporte nacional.
Allá en Oriente fue donde terminó de aprender las mañas que se necesitan para sobresalir en este rudo deporte, pero en el fondo bonito, según Carriecco.
Estar en Tailandia también le permitió a este transalpino conocer el mundo. Por toda Europa peleando, desde China pasando por Japón, para recalar en Costa Rica, ciudad que no le gustó, y un viaje de vacaciones lo trajo a Panamá, donde ahora reside y que, según él, "le encanta".
El Muay-Thai, como también es conocido, es un deporte difícil, en el que no destaca cualquiera; generalmente se practica en otras latitudes, y en Panamá es como una rosa en capullo, próxima a florecer.
El peleador italiano, traicionado por el acento, recuerda que fue a los diez años cuando empezó a practicar el kickboxing, y ahora con 31 años de carrera recuerda con cariño su vida en Tailandia, donde según él pasó la época más difícil, pero al mismo tiempo, la más gratificante de su vida en el ring.
"Empecé a los 10 años, ahora tengo 41. Viví seis años en Tailandia, hice varias peleas en las que gané lo necesario, pero sin duda que los años que viví en Tailandia fueron los más duros", admitió.
"Por años estuve en un país muy lejano, obviamente, muy lindo. Tailandia es un país que amo como si fuera mi tierra, pero como toda persona que vive sola y fuera de su nación por años, únicamente pensando en la pelea, fue bastante duro. Pero puedo garantizarles que fue muy satisfactorio vivir allá, aprender a vivir como se vive en otras partes del mundo, como lo estoy haciendo ahora en Panamá".
Las lesiones en el kickboxing son como el pan de cada día, y más cuando le dedicas tu vida a ello. Carriecco manifestó que para hablar de todas las lesiones que sufrió, tendría que quedarse horas, por lo que resumió que las tuvo en la espalda, en la tibia, además de 34 puntos en la columna vertebral, varios huesos rotos, pero que en 167 peleas nunca le rompieron la nariz, lo que es importante, porque a su juicio le supieron enseñar bien cómo mantener la guardia alta.
En materia de boxeo tailandés, Panamá es como un botón de rosa, que es cuidada con esmero, donde se espera que algún día brote, y aunque se crea que porque en este país han habido 24 campeones mundiales de boxeo ortodoxo, aún faltaría trabajar en otros aspectos.
"El kickboxing no es solamente la patada, y es una cosa que hay que entender. El boxeo tailandés es un deporte tan completo que incluye patadas, utiliza todo lo que es la lucha en toda su estructura. Es decir, lucha cuerpo a cuerpo, se usa la cabeza (en Tailandia se usa mucho), los codos, las patadas, las rodillas, todas las partes del cuerpo; entonces no es aprender solamente la patada, es aprender todo.
En Panamá hay buenos peleadores de boxeo, pero no de otra cosa, y esto es lo que queremos hacer. Queremos conseguir peleadores, pero que sean peleadores en este deporte. Obviamente, cuando las personas se interesen, conocerán un deporte muy lindo.
En lo poco que he visto en Panamá, yo no puedo decir que son muy buenos o muy malos. De lo poco que vi, puedo decir que está naciendo.
Después de recibir y dar muchos golpes, Carriecco tuvo que colgar, literalmente, los guantes, por una lesión en la espalda; después de eso decidió ir a vivir a Costa Rica, hasta que conoció Panamá.
"Viví un par de años en Costa Rica, y honestamente no me gustó, espero no ofender a ningún tico acá. Vine en unas vacaciones a Panamá y me gustó muchísimo, me encantó, "agarré la mía maleta, mi esposa y los tres perros, y me vine para acá", concluyó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América